Los autónomos que pierdan su negocio y, por lo tanto, se queden en paro cobrarán una media de 580 euros al mes a partir del 1 de enero del 2012, de acuerdo con el programa cotización-prestación establecido. Así, figura en la ley aprobada ayer por el Congreso de los Diputados, que recoge la posibilidad de «cobro por cese involuntario de la actividad». Los emprendedores han visto hecha realidad su reivindicación más antigua. La nueva prestación es diferente a la fijada para los asalariados, pero los trabajadores por cuenta propia la consideran «un gran paso». Aquellos autónomos que se quedaron sin trabajo desde el 1 de enero del 2009 accederán a la prestación de 426 euros, aplicada a los asalariados que han agotado su cobertura. Los requisitos son ingresos por debajo del 75% del salario mínimo y demostrar que se encuentra en una situación de búsqueda activa de una colocación.