Las eólicas presentaron sus ofertas sin saber qué planes industriales primará la Xunta

Gabriel Lemos REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

La Consellería de Economía no respondió sus consultas sobre qué sectores considera estratégicos para el desarrollo de la comunidad

21 jul 2010 . Actualizado a las 02:08 h.

Lo repitió hasta la saciedad el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra. Se acabaron los favoritismos en el negocio del viento gallego. Tanto inviertes, tanto vales. Y, con esa premisa, la Xunta elaboró el decreto del concurso eólico estableciendo el plan industrial como el factor clave en la adjudicación, ya que representará 55 de los 100 puntos con los que se baremarán los proyectos. Pero la orden también establece un factor que distorsiona la matemática pura, y es que Industria introduce un factor corrector para primar la inversión en los «sectores estratéxicos para o desenvolvemento socioeconómico» de Galicia.

En función de cómo se valore la trascendencia del área de actividad en que la eólica plantea invertir, la Xunta puede introducir un coeficiente que multiplicará entre una y tres veces los puntos por la inversión y la generación de empleo prevista en cada plan industrial. Lo que no se sabe es qué sectores son prioritarios para la Xunta. Es la pregunta que planea sobre los promotores eólicos desde marzo y la que han trasladado de forma reiterada en estos cuatro últimos meses a la Consellería de Industria, sin que esta les haya dado respuesta.

«Se han presentado las oferta sin saber qué sectores considera claves la Xunta», explican fuentes del sector, que inciden en que será ese factor multiplicador el que determine los proyectos ganadores, «ya que salvo las grandes empresas, que en algún caso presentan inversiones superiores al millón de euros por cada megavatio que piden, la media de los promotores es muy similar, está entre 50.000 y 120.000 euros por megavatio, por lo que será el valor por el que se multiplique el que determine los ganadores».

Una incógnita que les mantuvo en vilo especialmente estas dos últimas semanas, «porque si Industria hubiera contestado justo antes de acabar el plazo habría obligado a rehacer los proyectos a última hora», pero las respuestas finalmente no llegaron.

La única pista que establece la orden es que se tendrán en cuenta los sectores emergentes y aquellos que más contribuyen actualmente al producto interior bruto de la comunidad y los que más volumen de empleo sostienen

Menos ataduras

Creen los productores que esta discrecionalidad no contaminará el proceso, sino que es un arma que la Xunta se reserva para favorecer los planes industriales «que tengan detrás gente seria, con capacidad, han insistido mucho en la profesionalidad de los aspirantes», remarcan en el sector. Apuntan, en ese sentido, que cuantas menos respuestas formales haya por escrito más libertad tendrá la comisión de valoración designada por el Gobierno gallego para hacer su propia interpretación del decreto.

Sobre lo que hay menos dudas es de que la Xunta cumplirá con el plazo de cuatro meses para dar la lista de anteproyectos admitidos a trámite, a pesar de que ello conllevará «un trabajo ingente» tras el verano. Insisten desde el sector en que, en caso de no cumplir ese plazo (tendrían hasta el 19 de noviembre), Industria tendría que corregir la orden en el DOG para ampliar ese período, ya que la actual recoge que todas las solicitudes presentadas hasta ayer «poderanse entender desestimadas» si no se cumple esa fecha.