Los inversores huyen de España

ECONOMÍA

En medio del clamor para que acometa de una vez por todas las reformas que necesita el país para salir de la crisis, el Gobierno de Zapatero se topó ayer de bruces con una realidad que se veía venir: los inversores abandonan los mercados patrios.

05 may 2010 . Actualizado a las 13:46 h.

En medio del clamor para que acometa de una vez por todas las reformas que necesita el país para salir de la crisis, el Gobierno de Zapatero se topó ayer de bruces con una realidad que, por mucho que los miembros del Ejecutivo se empeñen en calificar de «sorprendente», se veía venir: los inversores han empezado a hacer las maletas para abandonar los mercados patrios en busca de activos más seguros. Y lo están haciendo en tropel. No hay más que ver la factura que le pasó ayer al Ibex esta huida: un descalabro del 5,41%, el segundo más abultado del año, y la pérdida sucesiva de los 10.000 y los 9.900 puntos. Cerró en 9.859,10, mínimo del año y un nivel que no se recordaba desde julio del año pasado.

Al margen de las dudas sobre la capacidad de los griegos para cumplir lo prometido a sus socios y al FMI -ampliamente reflejadas en un informe de Moody's que vio ayer la luz- y de la presión de la prensa internacional -diarios como The New York Times , Wall Street Journal o Financial Times se hacían eco ayer en sus páginas de los problemas económicos de España, apuntando incluso la posibilidad de que sea la siguiente en seguir los pasos de Grecia-, lo que zarandeó ayer los mercados españoles fueron dos rumores, ambos, por cierto, desmentidos. Primero fue la posibilidad de que la agencia de calificación Fitch estuviera estudiando rebajar la calificación del país, algo que negó la propia compañía -tanto esta como Moody's confirmaron la nota- ; y más tarde, que España estaba a punto de solicitar un rescate de 280.000 millones de euros para evitar la quiebra (algunos daban incluso por hecho que ya lo había hecho), algo que Zapatero, de viaje en Bruselas, calificó de «locura».? Pero los inversores no entienden de desmentidos, y mucho menos cuando la mecha del pánico ya ha prendido. De la dureza y la forma indiscriminada con la que golpearon ayer las ventas en el parqué español da buena cuenta el hecho de que ni uno solo de los 35 valores que integran el Ibex se salvó de la quema. Y entre los más vapuleados estuvieron dos de los más preciados: el BBVA, que se dejó en el camino un 7,59%; y el Santander, para el que el varapalo fue del 7,08%. Entre los dos abonaron una factura de casi 8.200 millones de euros en términos de capitalización (valor de mercado). Con todo, fue una constructora, Sacyr Vallehermoso, la que peor parada salió: perdió algo más del 10%. En conjunto, las empresas del Ibex valían ayer 25.000 millones menos que un día antes y, en términos anuales, el quebranto supera los 90.000.

La escalada de la prima de riesgo (diferencial entre el bono español a diez años y su homólogo alemán) hasta los 122 puntos, frente los 99 de la víspera, también refleja a la perfección la tensión que se vivió ayer en el mercado.

Caídas en Europa

Pero la española no fue la única bolsa que sufrió ayer las iras de los inversores. Viacrucis similares, o incluso peores, se vivieron en Atenas y Lisboa. La primera se desplomó un 6,68%; y la segunda, un 4,21%. También fue una jornada aciaga, aunque menos, en las plazas de los pesos pesados europeos. La todopoderosa Alemania vio cómo Fráncfort caía un 2,6% y Francia tuvo que digerir un descenso del 3,64% en París

Y es que, tan solo 48 horas después de la aprobación del histórico rescate de 110.000 millones, los inversores vuelven a poner en duda que los fondos previstos sean suficientes, que vayan a llegar a tiempo para evitar que Grecia tenga que renegociar los términos de su voluminosa deuda, o que se haya eliminado el riesgo de contagio.