Iniciado el proceso de fusiones a mediados del 2009, el consejero de Economía de Cataluña logró en tiempo récord que la comunidad con un mayor número de cajas, diez, cerrara tres procesos de fusión en solo cuatro meses, sin perder una sola de sus entidades y colocando a las cuatro firmas resultantes entre las diez más grandes del sector. Antoni Castells recibió aplausos por aquella celeridad. Las tres operaciones tomarían 2.415 millones del FROB (el fondo estatal de ayudas a la banca) y recortarían más de 2.500 empleos.
Ese anhelo se esfuma: la gran fusión a cuatro se queda en tres cajas comarcales tras la sorprendente salida de Caixa Girona la noche de martes. Y en diciembre ya descabalgó la alianza Caixa Penedés-Laietana por discrepancias.
Total, tres entidades que quedan fuera de juego (La Caixa no está dentro de las quinielas de las fusiones) y en la Generalitat se ve con mucho recelo que cualquier entidad foránea se quede con alguna caja catalana. Y ya ha mostrado su inquietud por el paso dado por Caixa Girona. Por eso, en sectores políticos no se descarta que sea esta comunidad la que finalmente recurra el FROB porque le corta competencias a las comunidades en caso de que intervenga el Banco de España y fuerce una fusión.
No es Cataluña la única comunidad que ve esfumarse su mapa ideal. Las alianzas valenciana y extremeña también se ven lejanas. Y la vasca tendrá que esperar.
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