La operación entre las dos cajas se ajustaría a los parámetros de solvencia y eficiencia
La fusión de Caixa Galicia y Caixanova, ahora en pleno debate, cumpliría con últimos requisitos planteados por la Comisión Europea para acceder a ayudas públicas a la banca a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). Los datos presentados a la Xunta por la auditoría de KPMG para explicar el coste de esa operación revelan que la fusión cumpliría con los parámetros de solvencia y de eficiencia que exige Bruselas a España. Además, el montante total que se pediría no superaría las barreras marcadas por Europa.
El texto aprobado por la Comisión el 28 de enero incluye que para propiciar entidades de crédito «suficientemente sólidas» -como repiten Bruselas y el Banco de España- el apoyo financiero estará condicionado a alcanzar un nivel de solvencia Tier 1 del 8% para la entidad resultante. Caixa Galicia declaró en septiembre que su ratio en ese punto estaba en el 8,38%; Caixanova cerró el 2009 algo peor, con el Tier 1 en el 8,20%. De sumar ambas, según la auditoría de KPMG, saldría una firma con un nivel de solvencia del 9%. Es decir, un punto por encima de lo exigido por la Comisión.
Europa también exige que la integración aporte «mejoras de eficiencia» hasta llegar a unos niveles entre las 15 entidades más competitivas del sector. Siguiendo el estudio de KPMG, esa eficiencia se quedaría en el 47,7%. Simplificando, para lograr 100 euros de beneficio, la caja ha de gastar 47,7 euros. Los últimos datos de las dos cajas indican un nivel de eficiencia en Caixa Galicia (45,9%) algo mejores que en Caixanova (52%).
El marco de ayudas a la banca aprobado por Bruselas subraya que no se podrá pedir al FROB más del 2% de los activos ponderados por riesgo de las cajas implicadas. Para el caso de la alianza Caixa Galicia-Caixanova ese tope estaría en 1.198 millones de euros. ¿Suficientes para sufragar la fusión? Sí, según el mismo estudio de KPMG, que entiende que serían precisos 1.190 millones de ayudas públicas. El informe elaborado directamente por técnicos de la Consellería de Facenda estimaba también una cantidad similar, 1.200 millones, y otro de Caixa Galicia lo dejaba en 1.100 millones. Por contra, los estudios que Caixanova entregó a la Xunta elevaban esa cifra hasta los 2.000 millones.
¿Qué pasaría si hicieran falta más fondos? Se endurecen las exigencias. Por ejemplo, obligaría a desprenderse de al menos un 10% de las oficinas, y los intereses que se cobran son más altos. La gran fusión de cajas en Cataluña estará en esa circunstancia, porque excede ese límite del 2%.
De llegar a presentarse la fusión gallega, la ayuda pública que daría el Estado -en forma de compra de participaciones preferentes- tendría que devolverse en un máximo de 5 años, con un interés del 7,75% anual. Quiere decir que nueva caja gallega tendría que abonar el primer ejercicio algo más de 92 millones de euros solo de intereses, una cantidad que se incrementará un 0,15% cada año. Si fuera necesario un plazo mayor, se podría dar 24 meses más, pero la penalización en forma de intereses también aumentaría. Si no se devuelve, el paso último sería una intervención por parte del Banco de España.
Obra social y productos
Además de devolver esas ayudas en 5 años, las directrices de Bruselas impedirían a la caja gallega destinar más del 30% de su beneficio a obra social. No supondría un problema, porque ninguna de las dos firmas de la comunidad supera ahora ese umbral de gasto social.
Para no vulnerar la competencia, durante el tiempo que se mantenga el apoyo del FROB, esa nueva entidad tendrá vetadas políticas comerciales agresivas y planes de expansión con la compra de otras financieras.
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