Sueldos subvencionados a cambio de no despedir a nadie

La Voz

ECONOMÍA

Los Países Bajos y Dinamarca son el paradigma de la flexiseguridad. Pero mantienen modelos laborales distintos en aspectos como los costes empresariales de la rescisión de contratos. En Dinamarca, donde rige el despido libre, la crisis ha disparado el paro tres puntos en apenas doce meses, desde el 4,4% de enero del 2009 al 7,4% de diciembre de ese año. Mucho más que en los Países Bajos (del 2,8 al 4%), donde los costes de prescindir de un trabajador con contrato fijo son mucho más elevados que en Dinamarca o que, por ejemplo, en España. Esa restricción ha funcionado durante la recesión como dique de contención contra el paro, apoyada por un acuerdo del Gobierno, similar al que introdujo Alemania, para financiar parte del salario de los trabajadores de empresas en crisis a cambio de que no fueran despedidos. Con ello, los Países Bajos se han ahorrado cientos de regulaciones masivas de empleo.

«Aunque los patronos no pueden utilizar a todos sus empleados de forma productiva y rentable, los mantienen en nómina para evitar los costes del despido y para no perder la inversión que hicieron en su formación», explica el profesor Schippers, que añade que ese sistema tiene además una ventaja para los empresarios: «Cuando la demanda de bienes y servicios se recupere, aquellos que dispongan de toda su plantilla serán los primeros en beneficiarse. Así que los patronos mantienen a sus trabajadores limpiando y redecorando las oficinas, siguiendo cursos de capacitación o reorganizando los archivos», concluye.

Hay otros ejemplos que prueban que abaratar el despido no sirve para combatir el paro. En Italia y Austria es casi gratis (dos semanas de indemnización media), pero mientras el desempleo italiano llega al 8,5%, en Austria ronda el 5,4%.

En Alemania los costes están entre los más elevados y el paro se mantiene en el 7,5%, seis puntos menos que en Eslovaquia, uno de los países con el despido más barato.