Almunia respalda el plan de la Casa Blanca, y la autoridad monetaria critica la socialización de las pérdidas
El Gobierno español aplaude las medidas estadounidenses y la patronal bancaria dice que están justificadas
La contienda contra los excesos del sistema financiero ha cruzado el charco. Ayer, un día después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, desvelase sus planes para poner coto a las dimensiones de los gigantes financieros y a sus desmanes especulativos, el comisario de Asuntos Económicos en funciones y futuro responsable de Competencia de la UE, Joaquín Almunia, y el miembro del consejo de gobierno del BCE, José Manuel González-Páramo, cargaron las tintas contra la banca.
«A la vista de la resistencia de las entidades financieras americanas a adoptar medidas, me parece muy justificado que sea el presidente de Estados Unidos el que las ponga en marcha», dijo Almunia. El comisario recordó que el crac financiero que ha hundido la economía productiva de medio planeta «se originó por actuaciones de algunas entidades, totalmente ajenas a los intereses de los ciudadanos y de una economía estable». También recordó que los Veintisiete ya han empezado a reformar las normas de supervisión y control de los mercados financieros, y aunque explicó que la banca europea no se está resistiendo a ese proceso, como sí están haciendo las principales firmas de Estados Unidos -estos no han dudado en calificar las medidas de «imprudentes»-, también reconoció que existen dificultades. «Hay todavía una cierta tentación a creer que las soluciones nacionales, a nivel de cada Estado miembro, pueden ser mejores que las soluciones coordinadas a escala europea», señaló.
Por su parte, el miembro del comité ejecutivo y del consejo de gobierno del BCE, José Manuel González-Páramo, criticó que el sistema financiero sea «receptor de ayudas cuando le va mal, pero absolutamente propietario de sus resultados cuando le va bien». En la misma línea, lamentó la falta de iniciativas por parte del sector para recuperar la confianza de la sociedad, que lo contempla como beneficiario del respaldo público en momentos de dificultad, pero no ve su apoyo cuando la situación se vuelve complicada.?
Reformas ineludibles
«La mejora del entorno económico, financiero y bursátil se ha utilizado para tratar de frenar a las autoridades en su impulso de reforma, pero hemos aprendido que hay que acometerla para prevenir futuras crisis», sentenció.
En España, autoridades y representantes de las entidades de crédito nacionales coincidieron al celebrar las propuestas de Obama y se manifestaron a favor de su traslación al ámbito europeo. Todos aplaudieron la iniciativa de segregar la banca de inversión de la comercial, entre otras cosas porque en España nunca ha existido el primer tipo con carácter puro. También se inclinaron por el principio de que se aplique un impuesto a las instituciones que han recibido ayudas públicas.
Mientras que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega consideró lógico que en cada Estado «se apliquen las propias recetas», las organizaciones representativas de bancos y cajas pusieron los puntos sobre las íes. Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), declaró que la tasa penalizadora es, por sí sola, «apenas un parche» que, si bien podría servir para recuperar el importe invertido por los Estados, no incide en los problemas reales. Martín celebró las propuestas relativas al cambio de modelo de negocio. «Siempre hemos defendido la separación entre banca de inversión y comercial», aseveró.
José Antonio Olavarrieta, director general de la CECA, por su parte, analizó las propuestas de Obama, y sus secuelas europeas, a la luz de las necesidades futuras del sector en España. Explicó que bancos y cajas nacionales «no han obtenido ni un euro» de los contribuyentes, porque las operaciones de compraventa de activos y los avales emitidos por el Estado se han cobrado su precio, y los intereses embolsados por el Tesoro superan ya los 1.600 millones.
Pérdidas bursátiles
Y mientras tanto, las bolsas ahondaron en sus pérdidas. En el caso del Ibex 35, que llegó a caer más de un 2% en los peores momentos del día, la jornada acabó con un recorte del 0,62%. Son ya tres las sesiones negativas que lleva acumuladas, en la que se ha convertido en la peor racha desde que comenzó el rali alcista allá por marzo.
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