El secretario general de los socialistas gallegos, Pachi Vázquez, movilizó ayer a los pesos pesados del partido para trasladar de puertas afuera una imagen de unidad y frenar así la reforma de la ley de cajas de ahorro, que tanto el PP como el BNG van a aprobar en el Parlamento dentro de doce días. El PSdeG recurrió a sus barones provinciales y al presidente de la federación de municipios (la Fegamp) para denunciar el intento del Gobierno de Feijoo de hacer un «asalto político» a los consejos de las cajas valiéndose de una reforma exprés de la que no quieren ser cómplices.
El propio Pachi Vázquez advirtió ayer, tras participar en un congreso de la UGT en Santiago, que las enmiendas a la ley de cajas presentadas por el PP «están encamiñadas ao control partidista das futuras caixas» y criticó que se propongan cambios de dirección ou de asambleas «sen contar previamente con regulamento ou con estatuto de sociedades». Por este motivo, insistió en parar el reloj para tramitar la ley con más sosiego pues, en su opinión, «non é normal que despachemos a lei de caixas nun debate de dúas tardes».
La petición del líder del PSdeG fue amplificada a través de sendas notas de los cuatro secretarios provinciales socialistas y del presidente de la Fegamp, también socialista. El lucense Ricardo Varela, por ejemplo, acusó directamente a Feijoo de querer «controlar e politizar» las entidades con la nueva norma, mientras el ourensano Raúl Fernández pidió al presidente y al PP «que retiren as súas mans das caixas».
Con una postura más templada se expresaron también el responsable del PSOE en Pontevedra, Modesto Pose, quien apelo a que Feijoo haga «un esforzo de consenso», en línea con lo expuesto por el coruñés Salvador Fernández Moreda -a la vez vicepresidente de Caixa Galicia-, quien abogó por celebrar un «debate sereno» y por tener en cuenta la opinión de los responsables de las entidades de ahorro. También el presidente de la federación de municipios, Carlos Fernández, mostró su preocupación por la pérdida «de representatividade» del poder local en las futuras cajas.
La posición de Vázquez y de los barones socialistas deja en una posición incómoda a su portavoz parlamentario, Xaquín Fernández Leiceaga, que en definitiva fue quien firmó, junto al PP y el BNG, el acuerdo para tramitar la reforma de la ley por la vía de urgencia. La situación se complica todavía más con las enmiendas introducidas por los socialistas, que no aluden a los plazos en la tramitación ni tampoco a la renovación por mitades de los consejos, aspectos que puso ahora sobre la mesa Pachi Vázquez.
En todo caso, en el seno de la ponencia parlamentaria -abierta hasta el lunes- es fácil llegar a acuerdos sobre todos los asuntos. Lo único que no aceptan el PP y el BNG es retrasar la aprobación de la reforma. Y lo único que no asume el PSdeG es que dicha reforma no se retrase.