Rajoy tildó de «autobombo obsceno» el uso de la presentación del informe para alabar los resultados del 2009
Menos de 24 horas después de que la agencia de calificación de riesgos Standar & Poor's (S&P) rebajara las perspectivas crediticias de España por, entre otras cosas, el crecimiento de su deuda pública, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, convertía la presentación del informe económico correspondiente a este año y elaborado por su propia oficina en un contundente elogio al centenar de medidas adoptadas por el Ejecutivo para paliar la crisis, agrupadas en el Plan E, y que han supuesto el desembolso de 11.000 millones de euros y el crecimiento de la deuda pública.
En su intervención ante un auditorio integrado por lo más granado del tejido empresarial y financiero español, así como por representantes de los agentes sociales y miembros del Gobierno, Zapatero aseguró que la economía patria seguirá contando «a corto plazo» con impulsos directos que «contribuirán a empujar la recuperación», y sentenció que la vuelta al crecimiento positivo es «inminente». Insistió también en que las medidas del Plan E habían evitado que el desempleo estuviera dos puntos por encima del actual, es decir, superando el 20% de la población activa en lugar del 17,9% o, lo que es lo mismo, casi medio millón de parados más.
El presidente defendió la eficacia del Plan E como «sostén de la actividad», y realizó un «balance satisfactorio» de este. Recordó también que se le trató de «descalificar con la imagen peyorativa de un abrir y cerrar zanjas o de un levantar aceras inútil», pero que eran medidas «imprescindibles e insustituibles».
Ejes de actuación
Tras desgranar los principales ejes de actuación (financiación de entidades bancarias, empresas y familias; impulso al sector de la construcción, a la vivienda o a la automoción, entre otros), Zapatero admitió el aumento en el nivel de endeudamiento público que tales medidas suponían, pero quiso dejar claro que el Tesoro español se está financiando en condiciones «absolutamente normales».
Así, restó importancia al informe de Standar & Poor's, al que no se refirió expresamente, salvo para insistir en que «dos de las tres agencias de rating han confirmado la máxima calificación para nuestra deuda, planteamiento que el Gobierno comparte plenamente». En este sentido, destacó que, a pesar del «importante esfuerzo fiscal» que el país está realizando, en el 2010 presentará una ratio de deuda sobre el PIB «casi 20 puntos inferior a la media europea».
«El Gobierno no es fiable»
El balance económico del 2009, en el que Zapatero también se refirió a la necesidad de consensuar una reforma del mercado laboral en el seno del diálogo social, así como revisar la sostenibilidad del sistema de pensiones en el marco de la Comisión del Pacto de Toledo, desató airadas críticas en el PP.
El presidente de los populares, Mariano Rajoy, que se encontraba en Bonn, calificó de «autobombo obsceno» la intervención de Zapatero, especialmente después de que S&P «cuestione la solvencia de la deuda pública española». Para Rajoy, «España es un país fiable, el que no es fiable es el Gobierno de España», por lo que instó nuevamente al presidente a cambiar el rumbo de su política económica.
Respecto a los anuncios sobre la reforma laboral y del sistema de pensiones, el jefe de la oposición se felicitó por el cambio de opinión de Zapatero, aunque dijo «dudar» de sus palabras, ya que para creer aún en ellas «hay que tener una ingenuidad a prueba de bombas».
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