La Xunta cree que la fusión gallega daría ganancias desde el primer año

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

La entidad resultante terminaría de devolver en el 2017 el crédito de 1.200 millones que pediría al FROB

05 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Con su informe en la mano, la Xunta está convencida de que la fusión de las cajas gallegas no provocaría pérdidas y multiplicaría a medio plazo (cinco años) los coeficientes de solvencia de la nueva entidad, respecto a los actuales de Caixanova y Caixa Galicia. La primera, presidida por Julio Fernández Gayoso, está convencida de que la due diligence encargada por la Consellería de Facenda a la consultora KPMG confirmará sus pronósticos acerca de la inviabilidad de la fusión. La Xunta espera exactamente lo contrario.

Apoyado en datos propios y en los facilitados por las financieras -entre ellos el documento antifusión de mil folios de Caixanova-, el Ejecutivo autónomo concluye en su informe que una unión de las dos cajas gallegas alumbraría una entidad capaz de generar beneficios desde el primer año de vida. Según el cálculo de la Xunta, ese primer ejercicio podría saldarse con un beneficio neto de al menos 16 millones de euros. Pero en una proyección de tan solo cuatro cursos, los beneficios después de impuestos se dispararían al entorno de los 400 millones.

La cifra es sensiblemente superior a los poco más de 212 millones de beneficio, tras impuestos, que presentó Caixa Galicia en el 2008, o los 178 de Caixanova en el mismo año.

Los dos primeros ejercicios tras la fusión serían los más delicados y tendrían que enjugar la mayoría de los costes derivados de las entre 900 y 1.300 prejubilaciones previstas a partir de los 55 años; o del cierre de las 300 sucursales sobrantes en la operación.

Los gastos derivados de la puesta en marcha de la nueva marca (desde la adaptación de los servicios centrales hasta la rotulación) se están cifrando en 61 millones de euros, una cantidad que se recuperaría con el ahorro de la masa salarial y la concentración de servicios, ya que se estima que ambos conceptos aligeren los gastos en 78 millones de euros.

La nueva entidad recurriría al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para solicitar el máximo legal de ayudas, un 2% de los activos ponderados de riesgo. En el caso de Caixa Galicia serían 728 millones y 470 en el caso de Caixanova; en total, 1.200 millones. El Banco de España aplicaría un interés de entre el 5 y el 7%, y la Xunta considera oportuno acogerse al máximo plazo de amortización que fija el regulador (cinco años más dos adicionales), de forma que esos 1.200 millones estarían devueltos en el año 2017.

Impacto inversor

Otro de los puntos polémicos de la fusión es la duplicidad de créditos que afectaría a algunos clientes en ambas entidades, o la retirada de fondos por parte de inversores que optarían por diversificar parte de su capital desviándolo hacia otras entidades. La Confederación de Empresarios de Pontevedra llegó a cifrar esta cantidad en el entorno de los 2.000 millones de euros, una cifra que también comparte Caixanova en sus informes. Pero la Xunta sostiene que este impacto sería sensiblemente inferior, y no llegaría a los 1.000 millones.