Concellos gallegos admiten que muchas obras del Plan E se han terminado antes del plazo previsto y con menos trabajadores de los propuestos en el contrato, porque muchas empresas inflaron estos parámetros durante las licitaciones. Lo hicieron conscientes de que el programa de inversión del Gobierno primó el número de empleos y las horas de trabajo para elegir a los adjudicatarios.
Habitualmente, el precio que ofertan los aspirantes a cualquier concurso de obra pública es determinante, pero en este caso los empleos pesaron casi un 90% en los pliegos de condiciones. «Lo que ha ocurrido -explica un concejal de hacienda de un municipio del área metropolitana coruñesa- es que muchas empresas jamás llegaron a contratar el número de operarios que prometieron».
La afirmación del político la corroboran también los sindicatos. José Manuel Brea, responsable de construcción de Comisiones Obreras, recuerda con ironía que «hubo proyectos para los que se demandaron 200 operarios y se terminaron utilizando 15», así como la empresa que «prometió dar trabajo a 300 personas para construir un carril bici».
Alberte Fernández, de la CIG, va más lejos: «Nós cremos que só chegaron a contratarse un 70% dos traballadores que anunciaron as empresas», sostiene.
Prohibido penalizar
Algún ayuntamiento gallego llegó a consultar a la oficina del Fondo Estatal de Inversión Local si existía la posibilidad de penalizar a los adjudicatarios por incumplir sus compromisos de generación de empleo. La contestación fue rotunda. El Gobierno ordenó a todos los concellos que paguen las obras por el valor íntegro del contrato, y de acuerdo a los plazos estipulados (a la finalización de las tareas).
Ante los servicios de inspección se presentaron denuncias contra empresas que supuestamente se habrían «cedido» trabajadores entre ellas para computar más empleos a la hora de concursar (de esta forma habrían llegado a duplicar sus plantillas reales).
Estos puntos negros no enturbian la «bonanza» del Plan E para revitalizar el sector de la construcción y estimular el empleo. La Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), expresó su convencimiento de que el programa es «vital» para los concellos, que han generado ingresos y realizado obras que no se hubieran hecho de otra forma. También supuso un balón de oxígeno para muchas auxiliares de la construcción al borde de la ruina.
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