Cuadrillas de obreros lusos alquilan pisos de lunes a viernes para trabajar
16 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Marcio Silva, de 30 años, y Manuel Nunes (51) llevan varios meses viviendo de lunes a viernes en una casa de alquiler en el casco antiguo de Ribadavia, a escasos 300 metros de la obra en la que trabajan, la reforma de la casa cuartel de la Guardia Civil, incluida en el Plan E y presupuestada en 670.419 euros.
La adjudicataria de los trabajos, la empresa pública Tragsa, subcontrató a una constructora que utiliza operarios portugueses. «Llevamos casi dos años trabajando en España y, últimamente, casi todo en Galicia», comentan.
Las obras del Plan E significan para los peones portugueses una salida óptima a la «parálisis» del sector constructor luso. «Que te den una obra en Galicia es un privilegio», subraya Manuel, que se ha pasado temporadas de varios meses trabajando en Madrid.
Más retraído, Marcio admite que la vida en Ribadavia es monótona. «Terminamos de trabajar a las siete y después de cenar solemos ver un poco la televisión y dormirnos. Aquí venimos a trabajar porque en nuestro país no hay alternativa», dice.
Ambos tienen su residencia en Póvoa de Varzim, a casi 200 kilómetros de su lugar de trabajo temporal, en la provincia de Ourense. «El lunes nos levantamos a las cuatro de la mañana [hora portuguesa], para llegar a tiempo a la obra», explican.
Por su tarea perciben 1.000 euros al mes. «Aquí parece poco -señala resignado Marcio-, pero es casi el doble de lo que ganábamos en Portugal». Los dos conocen a decenas de familias en su misma situación. «Más de 3.000 obreros portugueses están contratados en la construcción en Galicia», dicen, y esto es solo una décima parte de los trabajadores del sector que están en paro en el norte luso. Los dos sostienen que vendrían a trabajar en Galicia «para hacer lo que nos digan y donde nos digan». Sobre las diferencias de ejercer de peón en España, los obreros del país vecino aluden a «los mayores controles de seguridad que hay en todas las obras».