El campo gallego vuelve a la calle ahogado por la caída de precios

Luis Villamor

ECONOMÍA

Los tres grandes sindicatos agrarios retoman las protestas los días 20 y 21 para exigir una ley de márgenes comerciales

10 nov 2009 . Actualizado a las 09:20 h.

La debacle en el sector agrario es algo recurrente, tanto que de los episódicos aldabonazos reivindicativos de agricultores y ganaderos en Galicia y Madrid resultan con frecuencia meros parches, lejos de cerrar la crisis estructural del sector. Las organizaciones sociales del campo reclaman una ley de márgenes comerciales, porque en algunos casos llegan a vender por unos precios que luego el consumidor paga en porcentajes superiores a un «200% ou 300%», dicen las organizaciones. Una situación que juzgan «insostenible».

Xóvenes Agricultores, Unións Agrarias y Sindicato Labrego Galego coinciden en que las circunstancias críticas de la historia agraria reciente se remontan a hace tres lustros. Quince años en los que sectores como el lácteo, cárnico o agrícola apenas han levantado cabeza, con pérdidas significativas y venta de productos muy por debajo de los costes de producción. «A repercusión do sector agrario no PIB debeu descender un 3% nos últimos cinco anos», estima Francisco Bello, de Xóvenes Agricultores, que centra el problema en el abandono del campo. El campo gallego parará el día 20 y se movilizará el 21 en Madrid para denunciar esta situación. Estos son los motivos, producto a producto.

La leche

Galicia produce 2.200.000 toneladas de leche. En estos momentos, el 40% se paga a 31 o 31,5 céntimos de euro por litro. Otro 40%, a 26 o 27 céntimos; y el resto, a 23 o 24 céntimos, según Javier Iglesias, de Unións Agrarias. Por término medio, después del acuerdo firmado hace unos meses en Madrid, el litro de leche se compra en Galicia al productor a 27 o 28 céntimos, lejos todavía de los 31 planteados como objetivo. Los contratos homologados tampoco avanzan a un ritmo razonable. Carmen Freire, del Sindicato Labrego Galego (SLG), sostiene que estos apenas son uno de cada diez, con lo que los productores apenas levantan cabeza. Los precios los imponen las industrias.

La carne

En el caso de la carne, los precios se resienten desde hace doce años, aseguran las organizaciones que acudirán a la manifestación de Madrid. «Exportamos carne entre 3,80 e 5 euros o kilo, segundo a porcentaxe de oso respecto ao prezo total», asegura Javier Iglesias, de Unións Agrarias. «E atopámonos con que se dan marxes comerciais absolutamente escandalosos», agrega.

Las patatas

El precio de las patatas corrientes, las que de se destinan a uso industrial, están por los suelos. Se pagan a los productores cuatro céntimos el kilo, «cando todos sabemos a que prezo chegan ao consumidor», puntualiza Iglesias. «Isto supón un 1.500 de marxe», apostilla Carmen Freire, del SLG. Lo que sucede con las hortalizas es también paradigmático. Un repollo cuando sale de la huerta pasa por el intermediario de turno y llega a la cadena de distribución ha elevado su precio hasta un 300%. «É escandaloso, e non vemos ao longo do ano moitas diferenzas: nunca baixan as marxes», denuncian.

El vino

El único sector que no da quebraderos y que mantiene precios razonables en la comunidad es el vinícola. «Temos un ano bo, con prezos que permiten traballar», aseguran organizaciones y sindicatos del sector.