Fernández Ordóñez apremia a las cajas de ahorros para que aceleren el proceso de fusiones

ECONOMÍA

El Banco de España lo tiene claro: en la construcción del nuevo mapa financiero español no hay tiempo que perder. De ahí que considere imprescindible «acelerar significativamente» las fusiones, especialmente, en el caso de las cajas de ahorros. El mensaje, contenido en el Informe de Estabilidad Financiera -un documento que la institución elabora dos veces año-, es diáfano. No se trata de una orden, solo es un consejo, pero todos saben que las recomendaciones del supervisor suelen acabar convirtiéndose en mandatos.

En el texto, el organismo advierte a la banca, en general, y a las cajas, en particular -según todas la interpretaciones-,?que el control de los gastos «no es suficiente» para poder salir airosas del impacto de la crisis en sus cuentas de resultados, y, en especial, del daño que le están infligiendo los impagos del sector inmobiliario. Insiste en que las entidades deben adecuar sus estructuras de costes a un entorno que «no será comparable al de años anteriores». Ni la actividad bancaria retornará a los ritmos de expansión del pasado, ni cabe pensar en la continuidad de los márgenes de intermediación obtenidos, porque los diferenciales entre la rentabilidad del activo y el pasivo se van a seguir estrechando.

Y la morosidad también seguirá en aumento. Por eso avisa de que la gestión de los dudosos es «fundamental», sobre todo, para las que han nadado en «políticas crediticias más arriesgadas».

Datos reveladores

Precisamente en el terreno del riesgo, y por primera vez en la historia, el Banco de España incluye en el informe un gráfico sobre la exposición inmobiliaria de las entidades españolas, que, aunque como era de esperar, no da nombres, resulta de lo más revelador, por cuanto que deja al descubierto la envergadura de las dificultades por las que atraviesan algunas.

La institución calcula que los márgenes de explotación (beneficios antes de provisiones) acumulados de los ejercicio 2009, 2010 y 2011 suponen un colchón suficiente para hacer frente a la pérdida del 40% de los préstamos concedidos al ladrillo.

En cualquier caso, y a pesar de sus deseos de imprimir una mayor celeridad a las fusiones, la institución que pilota Fernández Ordóñez no se engaña: reconoce que las «peculiaridades» de las cajas y sus «singulares» estructuras de gobierno, ligadas a sus respectivas comunidades autónomas, harán «más prolijo» el proceso.

El FROB, imprescindible

Con todo, y a la vista del nuevo escenario que se avecina, el supervisor no vacila en afirmar que la herramienta de la que se nutrirán las fusiones, el todavía por estrenar Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), «acelerará su actividad» en los próximos meses. En su opinión, el FROB se revelará «imprescindible para compatibilizar la inevitable reestructuración del sistema financiero y la financiación de la economía, una vez superada la actual fase recesiva».