La Xunta prepara un informe ante el supervisor bancario que aconsejará la alianza de las dos entidades
05 nov 2009 . Actualizado a las 15:27 h.La negativa, expresada a la Xunta a través de un dosier de mil folios, de Caixanova a una operación para crear la gran caja gallega no supondrá que el Gobierno autónomo renuncie a seguir negociando para reordenar el sistema financiero gallego, siguiendo la máxima de que «Galicia ten que seguir presente no mapa financiero español», como expresó en la tarde del martes Alberto Núñez Feijoo.
La Xunta prepara un informe ante el Banco de España en el que -con la información recabada de las dos entidades gallegas- aconsejará la unión de Caixa Galicia y Caixanova como mejor solución para el sector financiero de la comunidad. El Gobierno gallego cuenta también con avalar la información con las cifras que supondría para empresas y particulares la pérdida de las cajas.
Ese documento quiere ser también un contrapunto al movimiento de Julio Fernández Gayoso, que ya ha presentado ante el Banco de España una alianza fuera de la comunidad, con las cajas de Asturias y de Murcia. Sin embargo, la Xunta recela de la fórmula escogida, el sistema institucional de protección (SIP) o fusión virtual, porque tiene el convencimiento de que esa fórmula supone a corto plazo una unión en toda regla y la pérdida de la caja.
Según las fuentes consultadas, el Banco de España prefiere fórmulas de unión entre cajas de diferentes comunidades, porque la complementariedad es mayor. Sin embargo, recela de salidas como el SIP si no suponen una reestructuración completa, es decir, una fusión a medio plazo que reduzca organismos centrales, oficinas... Con absorción por parte de la mayor o concentración en una sola nueva. Solo así admitiría que se contara con fondos públicos del FROB. Y esa fusión real es la que teme la Xunta, porque perdería poder financiero.
Gayoso argumentó ante Feijoo -que tiene capacidad de veto de cualquier operación sobre las cajas gallegas- que, si esa fusión completa se planteara, ese SIP podría ser reversible.
Unión a largo plazo
Expertos que han participado en operaciones similares dudan de esa reversibilidad esgrimida por el presidente de Caixanova: «La normativa exige un preaviso de 24 meses para abandonar el SIP, pero, al ser un acuerdo que vincula a las entidades a largo plazo, es lógico pensar en plazos mínimos de permanencia muy largos antes de poder ejercer el preaviso, y con penalizaciones. No sería descartable pensar en 240 meses».
Teniendo en cuenta el escaso margen que dejan las condiciones anteriores, el Banco de España no vería con malos ojos la salida gallega, que ya ha autorizado en otros territorios: Cataluña, Andalucía y Castilla y León. Valencia la va a estudiar.
Caixanova rechaza la fusión, que es la prioridad para Caixa Galicia, aunque sopesa alternativas también con un SIP. Pero la Xunta prosigue con su ronda de conversaciones con las dos entidades, que se prolongarán esta semana y previsiblemente también la siguiente.