La crisis pilló a un 40% de los españoles hipotecados y a un 4,2% con su cuenta bancaria en números rojos

M.?J. Alegre

ECONOMÍA

La recesión pilló a las familias españolas con muchos compromisos de pago. En la primavera del 2008, con la crisis financiera internacional ya en marcha, pero mucho antes de que sus efectos se hubieran trasladado a la economía real, el 31,9% de los hogares tenían créditos pendientes por la compra de las viviendas que habitaban, otro 6,7% debían hacer frente a préstamos por la adquisición de una segunda residencia, el 17,7% destinaban parte de sus ingresos a las letras correspondientes a bienes de uso duradero (coche, moto), y un 9,8% estaban pagando a plazos muebles o electrodomésticos. Por esas fechas un 4,2% de las familias ya estaban en números rojos en su cuenta bancaria, el 3,1% habían dejado de abonar los importes previstos en su tarjeta de crédito y el 5,4% arrastraban retrasos en el pago de sus facturas domésticas (hipoteca o alquiler, recibos del gas, la luz o la comunidad). Finalmente, el 2,1% tuvo retrasos en el desembolso de compras aplazadas y otros préstamos no relacionados con la vivienda principal.

Es la radiografía social que presenta la Encuesta de condiciones de vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, un trabajo que cada año profundiza en un aspecto de la situación económica y social de los hogares. La realizada en el 2008 se centró en el sobreendeudamiento y la exclusión financiera. Y sus resultados apuntaban claramente a las dificultades domésticas que se avecinaban. En Galicia, según este informe, la tasa de pobreza relativa es la séptima peor de España, y se sitúa dos puntos por encima de la media nacional. El 5,2% de los hogares gallegos tienen luz insuficiente, casi un 14% dicen tener problemas de ruidos y un 8,3% viven afectados directamente por el vandalismo.

Que lo peor estaba por venir se intuye al comprobar que el cumplimiento de los compromisos económicos por parte de las familias está estrechamente ligado a la situación laboral de sus miembros. Ya en el 2008 -con la tasa de paro en el 10,44%- los retrasos en los pagos de gastos relacionados con la vivienda se disparaban hasta un 16,4% en los hogares con todos los activos parados (577.000). A nadie puede extrañar la escalada de impagos cuando el desempleo roza el 18% y el número de familias con todos sus miembros en desempleo supera el millón (1.118.000).

El lado positivo es que el 98,7% de los hogares disponen de cuentas corrientes, libretas de ahorro o depósitos. Y el 63,1% utilizan tarjetas de crédito.