La promotora Proinsa, del leonés Martínez Núñez, se declara insolvente con una deuda de 300 millones
ECONOMÍA
La promotora inmobiliaria Proinsa, del grupo Martínez Núñez, ha seguido el mismo camino que la constructora del mismo dueño, Teconsa, y ha iniciado la negociación de un plan de pagos con sus acreedores como paso previo a la formalización de la declaración de insolvencia. La firma del empresario leonés, con varias promociones en Galicia, ya ha comunicado sus intenciones en el Juzgado de lo Mercantil número 4 de Madrid.
Proinsa debe a sus acreedores más de 300 millones de euros (50.000 millones de pesetas), de los cuales más de 100 vencen este año. En el 2010 afronta vencimientos de 39 millones de euros y el resto de la deuda, de unos 170 millones, es a más largo plazo. Se trata de una de las diez mayores quiebras del negocio del ladrillo desde que se inició la crisis, hace dos años.
La promotora de Martínez Núñez, que este año ni siquiera ha llegado a presentar las cuentas del 2008, tiene promociones en Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria, Andalucía, y también en Galicia. En concreto, tiene en marcha un edificio de 22 pisos en el centro de Ribeira, denominado Residencial Alto de Abesadas; otras 72 viviendas en el Residencial Pazo de Narón, en la localidad coruñesa del mismo nombre, y 43 chalés en Solaris Residencial, una urbanización de lujo en la parroquia santiaguesa de Roxos.
Proinsa pertenece a un grupo gravemente afectado por la crisis que sufre el negocio del ladrillo en España. Teconsa, la constructora del mismo holding , presentó concurso voluntario de acreedores el pasado 1 de septiembre, al ser incapaz de refinanciar con los bancos una deuda de 79 millones de euros.
Ahora, Proinsa inicia los mismos trámites que han llevado a Teconsa a la suspensión de pagos. La firma se ha acogido a la nueva normativa de la Ley Concursal, que permite negociar un convenio anticipado de acreedores durante tres meses, con el objetivo de agilizar un posterior procedimiento de insolvencia.
La promotora leonesa Proinsa (Promociones Inmobiliarias del Pisuerga S.?A.) no tiene nada que ver con la firma del mismo nombre de Lalín (Professional Interservices), que suspendió pagos en marzo del año pasado al ser incapaz de hacer frente a una deuda de treinta millones de euros. De hecho, cuando se produjo el concurso de la constructora pontevedresa, su tocaya leonesa hizo una campaña de publicidad en Galicia en la que se desmarcaba de la firma gallega.