El ministro critica la «facilidad» con la que se concedieron hipotecas «al 120% del valor» y créditos para solares
25 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A tres días de comparecer en una sesión extraordinaria de la Comisión de Trabajo del Congreso para informar sobre el fallido proceso de diálogo social con sindicatos y empresarios, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, caldeó la vuelta del Gobierno a la actividad tras el parón estival afirmando que el sector financiero ha sido el responsable de la crisis del ladrillo en España.
Las declaraciones del ministro en una entrevista, y difundidas ayer por diversos medios de comunicación, son contundentes: «Ya que desde el sector financiero se dan tantos consejos al sector laboral, voy a recordarle solo una cosa: que es el culpable de la situación del ladrillo. La inflación del sector inmobiliario, quien la promovió, amparó y le dio el empuje fue el sector financiero».
De este modo, Corbacho señala a los bancos y a las cajas como responsables del sobredimensionado sector inmobiliario español por la alegría y el exceso con el que concedieron créditos a los promotores para comprar solares -muchos de ellos aún sin instrumentos urbanísticos- así como hipotecas «al 120% del valor del inmueble».
«Y a mí me gustaría que algún responsable del sector financiero saliera algún día y dijera: ''Ganamos mucho dinero en aquella época, pero probablemente nos equivocamos''», añadió el ministro, al tiempo que insistió en la necesidad de, a diferencia de lo hecho en los últimos años, primar la financiación a «sectores estratégicos, de más largo recorrido» que a otros «de corto plazo y altos beneficios», como fue la construcción.
El titular de Trabajo también subrayó que, en el futuro, la economía disponible de bancos y cajas «no debe volver al ladrillo, más allá del espacio que este tiene que ocupar, que no es poco», y se refirió a la «avaricia financiera» como el modelo que ha provocado la crisis y que siembra la incertidumbre entre los ciudadanos.
En este sentido, apostó por enviar un mensaje de tranquilidad a la población con el objetivo de reactivar el consumo, algo fundamental para volver a poner en marcha la actividad económica y cuya necesidad ha sido algo que, en su opinión, la CEOE «no ha sabido ver».