El sistema español de pensiones afronta un problema casi inmediato: hay más gente mayor, el relevo que viene detrás se reduce y la esperanza de vida es más alta.
-¿Ese es un problema a resolver ahora para no comprometer las pensiones?
-Sin duda. Cuando la pirámide envejece, el sistema de pensiones tiene que ajustarse. Pero no es un ajuste permanente. Probablemente dentro de unos años la esperanza de vida se atenuará dentro y la natalidad, en recesión, repuntará.
-¿Se afrontará otra subida de las pensiones?
-Nosotros en cinco años hemos subido más que nunca las pensiones mínimas, más del doble que en los ocho años anteriores. Y mantenemos la intención de llegar a los 700 euros mensuales para las pensiones mínimas al acabar la legislatura. Tenemos la ventaja de que los pensionistas españoles, aun con los escasos recursos que les facilita nuestro sistema de protección, tienen un estilo de vida que no incurre en endeudamiento o pobreza. Al contrario, vemos casos de pensionistas que hoy mantienen a sus familias, a sus hijos sin trabajo, ayudan a sacar adelante a los nietos...
-En el asunto de las pensiones, ¿por dónde no pasa el Gobierno en la negociación del diálogo social?
-Respetemos el marco de reforma dentro del Pacto de Toledo. Todo lo que se haga ha de ser para reforzarlo, no para debilitarlo. El Gobierno y los interlocutores sociales están muy interesados en consolidar el sistema de pensiones.
-Usted fue uno de los interlocutores con el PP para aprobar el fondo de rescate bancario. ¿Invade competencias autonómicas?
-Estamos ante una situación excepcional en el aspecto financiero, y por tanto todas las Administraciones hemos de acordar una política común y de cooperación. Tenemos un sistema financiero de referencia que no podemos arriesgar en peleas estériles entre comunidades, Gobierno y Banco de España.