Emilio Xosé Pazos Ojea, alcalde de Trasmiras desde las municipales del 2007, era ayer el hombre más buscado de la provincia de Ourense. Su móvil no para de sonar y antes de acceder a su despacho transmite su preocupación por ver publicado en prensa el proyecto aeronáutico que se quiere desarrollar en su municipio antes de su adjudicación definitiva. Con todo, el alcalde defiende a capa y espada las opciones de Trasmiras. «É a mellor zona, non porque o diga eu senón polas condicións que se requiren, e aquí en Trasmiras, en xeral, danse».
Trasmiras es un poliedro en la gran planicie de A Limia, atravesado por dos grandes ejes de comunicación: la vieja N-525 y la A-52. Cuenta con 1.750 vecinos y una altitud de 644 metros sobre el nivel del mar.
Pazos Ojea -uno de los alcaldes más jóvenes del PP, con 33 años- sitúa el origen del macroproyecto en unas declaraciones suyas en las que criticaba que el viejo aeródromo estuviese sin uso. A raíz de esta circunstancia «veu por aquí xente dunha empresa -en ningún momento cita el nombre- e prantexaron este proxecto. Eu solicitei en todo momento que non houbese contaminación acústica ou medioambiental, cousa que se garantiu, e logo xa foi cando dende a Xunta se financiou o estudo e se ditaminou que o proxecto é viable». Pazos reconoce que es un proyecto muy ambicioso y empieza a enumerar todo lo que conllevaría. «Ademais do emprego do que se fala están as infraestructuras necesarias: vivendas, gardería, instituto de formación profesional, centros para maiores, deportivos e moitas outras cousas».
Aunque los vecinos coinciden en apoyar este revolucionario proyecto, algunos, como Felisa Paz, piden que no vuelvan a producirse «ruídos todo o día como cando pasaban os camións para Madrid» y otros, como Amador Gil, exigen que «non xere contaminación ambiental».