El debate puso de manifiesto la deficiente vertebración de una actividad de la que viven 13.000 hogares
El entendimiento entre industrias y ganaderos es vital para salir de una de las peores crisis de la historia
Productores e industrias lácteas necesitan que sus relaciones comerciales estén regidas por contratos que garanticen la recogida y los precios, y que den estabilidad al mercado. Este sistema vio la luz en Galicia hace unos meses, pero prácticamente no ha tenido ningún éxito. La necesidad de que existan esos documentos fue una de las principales conclusiones del encuentro organizado ayer por La Voz de Galicia para debatir sobre la delicada situación por la que atraviesa el sector lácteo. En él participaron el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez; representantes de Leite Río (Jesús Lence), de Feiraco (José Luis Antuña), de los sindicatos SLG (Carme Freire), Unións Agrarias (Roberto García) y Xóvenes Agricultores (Francisco Bello), además de Higinio Mougán en nombre de Agaca y de José Agra (Ganaderos Unidos) y Xaquín López (Feplac). El encuentro puso de manifiesto las debilidades de un sector del que viven directamente más de 13.000 familias gallegas y que en el capítulo de la industrialización está centrado en el envasado de leche líquida, con una presencia testimonial de productos de mayor valor añadido.
En la radiografía realizada hubo consenso a la hora de admitir que en Galicia la vertebración del sector es muy deficiente, con una importante falta de entendimiento entre la industria y los productores, desencuentro que es necesario solucionar con la mediación de la Administración. No hubo discrepancias tampoco en subrayar la necesidad de medidas de choque urgentes, dado que, de lo contrario, y según la opinión mayoritaria entre los participantes, muchas de las explotaciones están abocadas a desaparecer en un corto espacio de tiempo, situación que, inevitablemente, acabará repercutiendo en las industrias.
El conselleiro Samuel Juárez insistió en que a la sangría que sufre el sector se le puede poner coto si se llevan a cabo una serie de actuaciones conjuntas para lograr un acuerdo de mínimos entre productores e industrias. Hay que conseguir que «a distribución comprenda que esta carga non pode recaer sobre un sector con tantas debilidades», dijo en referencia al uso de la leche a bajos precios como reclamo comercial, con las consecuencias que ello está acarreando. El responsable de Medio Rural apuntó también la necesidad de revisar la política comunitaria para comprobar «si responde ás premisas para as que se deseñou».
Los agentes sociales
En opinión de Carme Freire, el problema no se solucionará si no se modifica la reforma de la PAC, que comporta un aumento de la producción de entre el 5 y el 10%. «Hai que poñer freo á produción de excedentes para que as multinacionais dispoñan de leite gratis». Roberto García insistió en que España es competitiva y en que los ganaderos han hecho los deberes en los últimos años. «Non fomos capaces -dijo- de facer os deberes da industria, que segue centrada na comercialización de leite líquido». Aludió también a que las grandes distribuidoras son de capital francés y alemán, «e traballan en claro nacionalismo». Para Francisco Bello la solución pasa por unos precios que cubran los costes de producción, «e as expectativas dos gandeiros con grandísimos investimentos para poder ser competitivos».
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