entrevista | antonio fernández | Socio responsable de reestructuraciones e insolvencias del bufete Garrigues
Antonio Fernández visita A Coruña para analizar los cambios introducidos por el Gobierno en la Ley Concursal.
-La reforma blinda las refinanciaciones. ¿Acabará esto con las reticencias de la banca a prestar dinero a empresas en problemas?
-Sin duda. Si bien al principio las entidades comprendieron la filosofía del concurso y fueron generosas, en cuanto fallaron algunas refinanciaciones, como las de Hábitat o Martinsa, y se judicializó el tema, las entidades pisaron el freno. La reforma supondrá un elemento de confianza para continuar con las refinanciaciones porque, además, para las entidades es mucho más beneficiosa una refinanciación que un concurso.
-Más del 90% de las empresas en concurso acaban en liquidación. ¿Qué nuevas reformas harían falta para garantizar su supervivencia?
-El problema de la Ley Concursal es que está hecha desde el punto de vista de los juristas, con poca aportación de la parte economicista. Una ley en la que lo primero que se les dice a los administradores es que tienen que hacer una lista de acreedores para que estos se peleen en cuanto a la cuantía y los privilegios de su deuda y, solo una vez visto esto, nos metemos en un convenio o una liquidación, es una ley desenfocada. Lo primero que tendrían que hacer los administradores concursales es estabilizar la actividad económica, tratar de arreglar el problema que ha traído a la empresa a esta situación y, una vez arreglado esto, podemos entrar a pelearnos. Pero si mientras nos peleamos la empresa va a la ruina, repartiremos con mucha justicia las pocas sobras que queden.
-Para mantener la empresa en funcionamiento sería necesario acortar los plazos...
-Hay un aspecto de la ley que falla estrepitosamente: la depuración del convenio de acreedores. Cualquiera que no esté de acuerdo con la cuantía o el privilegio que le hayan fijado tiene que impugnar. Y esa impugnación se tramita como un juicio: con demanda, contestación, vista y sentencia. Ahora se elimina la vista, pero eso a los jueces no les arregla nada, porque el verdadero problema es tener que dictar una sentencia. En Martinsa tienen que dictar mil sentencias y eso es inasumible.
-¿Le ve futuro a Martinsa?
-Es dificilísimo saber lo que puede pasar. Martinsa era una entidad muy importante y seria, por lo que tiene posibilidades de salir del concurso. Además, tiene ya un preconvenio pactado con sus principales acreedores. Ha puesto todo de su parte para superar el concurso, si no lo hace será por culpa de la ley.
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