Anfaco prepara alianzas estratégicas como paso previo a la concentración de algunos grandes grupos
03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El sector conservero gallego, que emplea a casi 12.000 personas en Galicia y mantiene operativas 67 empresas con una facturación conjunta superior a los 1.000 millones de euros en el año 2008, está abocado a una «redimensión urgente». La patronal entiende que esta vía es casi el «único camino» para salir de la crisis y le ha puesto sobre la mesa a la Administración un programa de ayudas que persigue «facilitar las concentraciones y fusiones entre grupos tradicionales». El coste supera los 145 millones de euros.
El 80% de la cifra de negocio de la conserva gallega está en manos de las cinco primeras firmas. Esa atomización del sector juega en contra de su competitividad. Hasta ahora, el gran obstáculo para el cierre de fusiones importantes era casi permanentemente el fuerte componente familiar de estas compañías.
Firmas señeras, como Calvo o Jealsa, han estado a punto de protagonizar ventas o adquisiciones sonadas en los últimos años. Otras de menor dimensión, como Alfageme o Thenaisie Provote, acabaron concentrándose para evitar su desaparición.
Ahora la crisis está acelerando la degradación y hace más urgente que nunca otra redimensión del sector. Así consta en el plan estratégico de la conserva, que le ha puesto precio a esta política de fusiones. De los 309 millones incluidos en este programa hasta el año 2013, la mayor parte, 145, servirán para fraguar esta difícil y posiblemente traumática concentración de empresas.
Un 35% menos de empresas
Algunas se quedarán por el camino. Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas (Anfaco), se calcula que en el próximo decenio sería posible recortar hasta un 35% el número de empresas conserveras en Galicia. Muchas serían absorbidas por otras más grandes. Pero otras están abocadas a desaparecer. De hecho, el propio sector propone pactar con la Xunta un plan de ceses voluntarios de actividad a cambio de ayudas que sumarían 60 millones de euros en los próximos cuatro años.
Por arriba, la estrategia sería la contraria. La intención es aumentar la dimensión empresarial para aportarle valor añadido a los productos gallegos (I+D) y mejorar su capacidad de competencia en el escenario internacional. Esta línea de actuación consumiría otros 85 millones, de los cuales 10 irían directamente al estímulo de fusiones entre empresas. Un total de 50 millones contribuirían a mejorar la gestión de las subvenciones internacionales (ahora mismo el Fondo Europeo de la Pesca excluye expresamente a las grandes industrias). Y 25 millones más tendrían que utilizarse para mejorar la dotación de suelo industrial en Galicia y fomentar los traslados de las empresas a entornos más favorables, así como para la renovación de líneas productivas.
Primeras alianzas estratégicas
Desde Anfaco se están diseñando las primeras alianzas estratégicas de producción entre los grandes grupos conserveros gallegos. Aunque este tipo de acciones se topan con las mismas dificultades familiares y de competencia directa que las fusiones, la patronal entiende que abrirán el camino a los acuerdos de redimensión sectorial.
Se trata de compartir logística para ahorrar en costes y mejorar la competitividad. Y las primeras experiencias podrían cobrar forma a lo largo de este año y el que viene.
La reflexión interna del sector no deja lugar a dudas: «No hay otra opción», dicen los empresarios. La caída del consumo ha provocado una bajada de precios (como ocurre también con la pesca extractiva) que está rompiendo los equilibrios financieros de las compañías conserveras. Algunos productos básicos han recortado sus márgenes entre un 15% y un 18% en los dos últimos años. Además, la fuerte competencia de los mercados asiáticos y la tendencia a liberalizar los aranceles para productos de terceros países, fabricados a precios sensiblemente inferiores, hacen casi imposible la supervivencia de algunas empresas en Galicia.