Si la nueva Xunta del PP quiere oponerse frontalmente a la instalación de molinos de viento en el mar no tendrá que buscar muy lejos. Un informe técnico que obra en poder de la Consellería de Industria descarta la instalación de molinos eólicos en la costa por considerarlos inviables técnica y medioambientalmente.
El mismo documento, que sirvió de base para recurrir el decreto de Industria sobre este tipo de negocio y que se utilizó también para elevar la queja al Tribunal Constitucional, apuesta en cambio porque Galicia sea una comunidad pionera en el aprovechamiento energético de las olas.
Su autor, el profesor Manuel Lara Coira, ingeniero industrial y profesor en la Universidade de A Coruña, concluyó que la costa gallega podría llegar a producir hasta 4.850 megavatios de electricidad a partir de las olas.
La profundidad y agresividad del mar en Galicia haría inviable el asentamiento de los molinos de viento. La plataforma continental gallega alcanza rápidamente profundidades superiores a los 70 metros y supera los 20 metros a menos de una milla de la costa. Además, los aerogeneradores provocarían un «grave deterioro» ambiental en las áreas más próximas a la costa, tanto por daños paisajísticos severos como por afecciones a los ecosistemas marinos y a las actividades asociadas (pesca y marisqueo). El estudio concluye que deben desestimarse este tipo de iniciativas «incluso en las zonas más favorables, como podrían ser los arenales de Corrubedo, Carnota o Cobas».
La energía maremotriz (aprovechamiento de olas y mareas) resulta en cambio una alternativa de negocio viable, que podría convertirse en una opción estratégica a medio plazo. Las costas gallegas cuentan con un potencial energético bruto de las olas de cerca de ocho millones de toneladas equivalentes de petróleo anuales, con unas posibilidades de aprovechamiento para la producción de energía eléctrica del orden de 13.000 millones de kilovatios/hora anuales. Un 60% de esta producción eléctrica correspondería al litoral de la provincia de A Coruña, un 26% a Lugo, y el 14% restante a Pontevedra.
El litoral gallego, junto con el cantábrico, el gaditano, el murciano, el alicantino y el gerundense, además del portugués, presentan las mejores perspectivas de aprovechamiento en Europa, con potencias de 20 a 70 kilovatios por metro de frente de ola en el Atlántico y Cantábrico, e inferiores a los 10 kilovatios en el Mediterráneo.
Las inversiones necesarias alcanzan actualmente valores específicos medios de 4.500 euros por kilovatio (frente a unos valores orientativos de 1.200 en la eólica y 1.700 en la minihidráulica). A cambio, la rentabilidad es muy superior y compensaría el esfuerzo financiero, ya que frente a un aprovechamiento límite de 3.000 horas de viento en tierra, las olas permitirían utilizar hasta 6.000 horas anuales.
La Escola Politécnica de Lugo, en colaboración con la energética Norvento, patentó en mayo del 2008 una estructura flotante en forma de cuña y dotada de turbinas (Wavecat), capaz de extraer energía del mar. Además, la experiencia gallega en ingeniería, asociada al sector de la automoción, y en construcción naval, multiplicaría las posibilidades de la comunidad para liderar la experimentación en este sector.
El BNG pregunta al Gobierno
Por otra parte, el senador del BNG Xosé Manuel Pérez Bouza presentó ayer una iniciativa en la Cámara alta instando al Gobierno a que no autorice parques eólicos marinos en Galicia hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso interpuesto por la Xunta en la pasada legislatura.
El Bloque Nacionalista Galego recuerda que las evacuaciones eléctricas en tierra son competencia de la Xunta, que existirían dificultades técnicas derivadas de la insuficiente red de transporte de energía eléctrica y que ya hubo un posicionamiento unánime político y del sector pesquero contra estas instalaciones.