Hay determinados parámetros que ayudan a medir la solvencia de una entidad.
Mejor cuanto más alto. El Banco de España obliga a contar al menos con un 4%. Se calcula poniendo en relación el capital, reservas (beneficios que se guardan y no se reparten entre accionistas o en obra social) y acciones preferentes frente al valor de las deudas a las que hacen frente las entidades. Es una ratio en constante cambio conforme a las operaciones que hacen las entidades. Es uno de los puntos que más se tienen en cuenta. Existe el Tier 2,?que toma otros parámetros: reservas ocultas y de revalorización, provisión genérica y otros instrumentos híbridos que no son Tier 1, al que nunca puede superar. Sumados ambos dan lugar al coeficiente de solvencia (BIS). Este ha de superar el 8%.
También mejor cuanto más alto sea el porcentaje. Es similar al Tier 1, pero sin las preferentes. De esta forma, siempre es algo más bajo. En este caso, no hay un mínimo regulatorio.
Otra ratio en constante cambio. Se calcula tomando el coste de personal y administración y dividiéndolo entre el margen de explotación de una entidad. Cuanto más cercano a cero, mejor. En el sistema español los más favorables están por encima del 30%. Para ganar 100 euros gastan 30.
No hay tampoco un mínimo, aunque en el mercado se habla ahora de un máximo del 8 o del 9% antes de entrar en problemas. Se calcula tomando el número de préstamos de dudoso cobro (al menos tres meses sin pagar) y dividiéndolo entre la cifra total de préstamos. Cuanto más bajo, mejor.
Colchón disponible para cubrir la morosidad. En el 2007 estaba por encima del 200%, es decir, por cada euro en dudoso cobro había dos de reserva. Hoy no llega al 100%.