La industria ahoga a los ganaderos y baja el precio de la leche

ECONOMÍA

La masiva presencia en el mercado español de leche y derivados a muy bajo precio, provenientes de otros países europeos, tendrá consecuencias inmediatas para las ganaderías gallegas. La industria bajará este mes -para pagar la materia prima recogida en febrero- el litro en origen entre uno y dos céntimos de euro. Y estudia hacer lo propio en abril en otro céntimo. De concretarse ambos recortes, el valor al que el productor cobra la leche se situaría en el nivel de hace dos años, a 0,29 el litro. Las bajadas en los precios llegan en un contexto de malestar generalizado en el medio rural gallego, cuando a muchas explotaciones les cuesta producir el litro entre 0,37 y 0,40 euros.

La decisión unilateral de recorte de los precios echa por tierra buena parte del trabajo hecho hasta ahora por Medio Rural -ahora en funciones- para garantizar estabilidad de precios entre industrias y productores y objetivar las variaciones en función de unas condiciones pactadas en un contrato homologado.

Las industrias, sabedoras de que los excedentes foráneos les permiten mover los precios en origen, se han mostrado siempre muy esquivas a esta fórmula. «La situación es extremadamente delicada y está en juego el futuro de cooperativas y granjas que han mostrado siempre una gran vocación de permanencia, y que no pueden competir con esta invasión de lácteos y derivados a bajo precio», denuncia Javier Iglesias, de Unións Agrarias.

El futuro inmediato

De momento, el sector productor aguarda impaciente a ver cuál será la maniobra que adopte el nuevo equipo de Núñez Feijoo, que llevaba en el programa un plan estratégico para el sector -con el objetivo de que se prepare para la supresión de las cuotas en el 2015 - y que apuesta por potenciar la imagen de la leche gallega. Sin embargo, los males que azotan ahora al campo gallego, según los expertos, tienen su origen en un lugar que excede el ámbito competencial de la Xunta.

El reparto de cuota de la UE -agravado por los aumentos lineales de cupos- premia a países que pueden producir mucha más leche de la que consumen y, en cambio, castiga a comunidades con un gran potencial, como es el caso de Galicia, la primera productora de materia prima del Estado.

Esto es lo que explica la masiva presencia de leche foránea en España, cuya cuota es de 6,2 millones de toneladas y, en cambio, consume 9,5.

No obstante, el horizonte que afrontan las explotaciones es muy poco alentador. La supresión de las cuotas en el 2015 plantea la pregunta de si todas las granjas gallegas que invirtieron millones en comprar derechos de producción -para poder producir en las condiciones impuestas por Bruselas- podrán optar ahora a ayudas para competir con otras explotaciones europeas que no precisaron hacer ese desembolso por la asignación otorgada por la UE a su país.

La pérdida patrimonial de los ganaderos gallegos por la eliminación del sistema se calcula en decenas de millones de euros. Roberto García, de Unións Agrarias, cifró en 200 millones de euros la indemnización que precisarían los productores por la supresión de las cuotas.