Casi 109.000 ahorradores huyeron de los fondos de inversión en enero

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

En el 2008, la crisis espantó a dos millones de inversores y devaluó los fondos en 86.000 millones de euros

19 feb 2009 . Actualizado a las 12:23 h.

Las entidades financieras capean la crisis haciendo difíciles equilibrios entre la rentabilidad que les exigen sus ahorradores y las limitaciones que impone la brutal caída de los mercados. Uno de los segmentos más tocados en el último año han sido los fondos de inversión, que han pasado de ofrecer rentabilidades de entre el 2% y el 6% a cinco años a perder un 5,59% en el último ejercicio (caso de los fondos mobiliarios) o a mostrar un crecimiento prácticamente plano, del 0,69% (los inmobiliarios). Y el mayor temor está por llegar.

Ninguna institución financiera parece saber a ciencia cierta el valor real de sus respectivos patrimonios de inversión, muy probablemente inflados en los últimos años y que ahora se ven amenazados por una sombra de duda y arrastrados por el enfriamiento de la economía. Solamente los 9 fondos de inversión inmobiliaria españoles se han dejado en el 2008 el 13,99% de su valor patrimonial. Y en enero de este año han perdido casi otro 2%.

La espantada de los inversores en los dos grandes fondos inmobiliarios (BBVA y Santander Banif) no ha hecho sino confirmar la huida colectiva que los partícipes de todas las instituciones de inversión vienen protagonizando en el último año, y que se acentuó en enero del 2009 con la marcha de 109.000 titulares. Es la mayor fuga de los últimos años. Los economistas sostienen que se veía venir. Y temen que además no haya hecho más que comenzar. Su recorrido real todavía está por calibrar, pero el sentir generalizado es que podría ser muy largo.

Los mercados ya lo están asumiendo y eso explica en parte la abultada caída de la banca en la Bolsa española durante los últimos días. El sector financiero ha situado al Ibex por debajo de los 7.900 puntos, una barrera que no se franqueaba desde el año 2004.

Los números hablan por sí solos. En enero del 2008, cuando la crisis era solo una amenaza en boca de pocos, el volumen de patrimonio de las instituciones españolas de inversión colectiva (sociedades y fondos de inversión mobiliarios e inmobiliarios) superaba los 314.081 millones de euros. El número de inversores enganchados a este modelo de ahorro sobrepasaba los 9,2 millones.

Un año más tarde, con España en recesión económica, dos millones de inversores han abandonado el barco (hoy la cifra de partícipes apenas llega a los 7,2 millones). Y el volumen de patrimonio en las mismas instituciones sigue en caída libre. A 31 de enero del 2009 sumaba 227.619 millones de euros, según datos de Inverco. En el camino se han perdido más de 86.462 millones de euros.

Solamente los partícipes de los fondos inmobiliarios del Santander y del BBVA han reclamado reembolsos por valor de 4.200 millones de euros entre diciembre del 2008 y enero de este año. Fuentes de la banca estiman que la marcha de los dos millones de inversores significa un goteo muy próximo a los 90.000 millones de euros para el conjunto de estas instituciones.

Una parte importante de este paquete de clientes ha migrado hacia los depósitos bancarios al olor de las estupendas rentabilidades (de hasta el 6%) que ofrecieron algunas entidades en la guerra abierta por la captación de dinero. Pero sobre todo se fueron para esquivar la incertidumbre de los fondos.

De los cinco parámetros claves de una inversión, la crisis ha barrido tres de un plumazo. Rentabilidad, riesgo, liquidez, plazo y fiscalidad son los factores que los analistas usan para determinar la idoneidad de un activo respecto a un determinado perfil de inversor. Hoy, las únicas dos ratios seguras son la tributación de las plusvalías (si es que las hay) y el plazo de vencimiento. Ni la rentabilidad, ni el riesgo ni la liquidez se pueden calcular con certeza ahora atendiendo como siempre a las últimas series históricas.