Cuando la Xunta anunció su intención de repartir 2.325 megavatios, y dio el banderazo de salida para el mayor concurso público de la Administración gallega, fueron dos los grupos de empresarios gallegos ajenos al sector que mostraron desde el principio su intención de acudir a la puja. El primero fue Gaelsa Energías, capitaneado por Manuel Jove, y en el que también participaban otros socios, como Manuel Añón, Epifanio Campo, Jacobo Couceiro (Alcuba) y José Manuel Cortizo. Gaelsa, germen el grupo energético que está montando el presidente de Inveravante, fue una de las grandes derrotadas del concurso. Aspiraba a 554 megavatios y se quedó sin nada.
Pese a llevarse 50 megavatios, el otro gran grupo de empresarios gallegos también se considera derrotado. Andavía, que pedía 663 megavatios, está participado al 33% por la cooperativa ourensana Coren, la distribuidora de alimentación coruñesa Gadisa y la constructora ourensana Copasa. En el proyecto estuvo originalmente el constructor Jacinto Rey, que se desmarcó y concurrió en solitario a través de Enerxías Renovables de Galicia.
Finalmente, Andavía se constituyó en abril del año pasado con los siguientes socios: Coren Agroindustrial, Industrias Frigoríficas del Louro (Frigolouro, del grupo Coren), Gallega de Distribuidores de Alimentación (Gadisa), Sociedad Anónima de Obras y Servicios (Copasa) y Tasga Renovables (una ingeniería dependiente del constructor de origen leonés José Luis Suárez).
Los tres socios se presentaron al concurso de Industria con planes industriales complementarios, aunque por separado. Según fuentes del grupo, estos proyectos pretenden mejorar las explotaciones ganaderas, profundizar en el aprovechamiento energético de las granjas y destinar parte de los beneficios a proyectos de I+D relacionados con el sector agrícola y alimentario.