La comunidad cerró el 2008 con el retraso de proyectos clave para su desarrollo industrial. Al fracaso del traslado de Ence y la incógnita del grupo lácteo se suma el abandono de los terrenos de Navantia Fene
04 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Atrás queda ya el turbulento 2008. Año que llevará impreso el sello de una crisis que ya ha colocado el crecimiento y el paro en números rojos. El ejercicio se cierra con un balance de luces y sombras en cuanto a ejecución de proyectos industriales. Hasta una docena de ellos se han visto aplazados o frustrados. En los fracasos queda el costosísimo traslado de Ence, valorado en unos 500 millones, y que proponían un grupo de empresarios capitaneados por Manuel Jove en el concurso eólico. Poco se sabe también del grupo lácteo a dos meses de las elecciones, un objetivo de Gobierno marcado en el 2005 por nacionalistas y socialistas.
Pero hay otros proyectos estratégicos para el desarrollo industrial que tendrán que esperar, como el Centro de Reparación del Naval, una iniciativa de los astilleros gallegos del sur. La imposibilidad de localizar instalaciones adecuadas en el entorno de la ría de Vigo, unido a la crisis, frustró el proyecto que preveía una inversión de 40 millones de euros. El acuerdo para la compra del astillero Metalship and Docks, de Rodman, continúa en negociaciones.
En el apartado de los aplazamientos también se sitúa el Plan Estratégico de la Aeronáutica (una treintena de empresas aspiran a morder un pedazo de los futuros contratos del sector), cuyo resultado es una incógnita, y la Ciudad del Frío, en Vigo, plan en el que las empresas frigoríficas trasladaban sus factorías actuales y que implicaba la recuperación de céntricas calles.
El retraso en la aprobación del plan acuícola hizo imposible la puesta en marcha de nuevas inversiones que tenían el horizonte del 2008 como meta en el calendario. Algunas de las principales firmas del sector, como Stolt Sea Farm o Pescanova, criticaron la larga espera y sus consecuencias económicas. Pescanova optó por trasladar a Portugal la mayor planta mundial de producción de rodaballo, con capacidad para despachar más de 7.000 toneladas al año.
También está pendiente el traslado de Alfageme. Su nuevo dueño, el constructor Juan Lago, tiene previsto promover un nuevo grupo alimentario en O Morrazo, pero no será hasta el 2009 cuando se inicien las obras. En el olvido ha quedado la apuesta de unos empresarios chinos por hacer inversiones millonarias en una planta solar y la propuesta de crear una línea aérea gallega, iniciativa aparcada por el chaparrón de la crisis económica.
Menos inversión prevista. Infinita Renovables, división de Isolux, tenía previsto lanzar el proyecto en la plataforma logística de Salvaterra. La imposibilidad de construir allí la planta obligó a trasladar la propuesta al puerto exterior ferrolano, retrasar las obras un año, y rebajar un 50% la capacidad de producción y la inversión prevista.
A la espera en Monforte. Llamado a convertirse en el mayor huerto solar gallego, sus promotores no han logrado aún ponerlo en funcionamiento. Sigue pendiente para el 2009. Solidaridad Solar, la empresa cooperativa formada en Monforte por 400 pequeños inversores que pondrán en marcha este complejo energético en la parroquia de Seteventos, ha tenido que revisar sus previsiones de ingresos después de que el ministerio rebajase las primas y cambiase las normas para la concesión de autorizaciones.
Discriminación histórica. No ha sido posible que Bruselas desbloquease los 500.000 metros cuadrados de terrenos ociosos en Navantia Fene, y que pretendía utilizar el astillero vigués Barreras. Esta firma precisa gradas de amplitud para sus encargos y que no tiene en su factoría viguesa. Zapatero prometió intentar que la UE levante el veto aprovechando la crisis, pero sigue abierta la incógnita.
Frustrado con el concurso eólico. La planta de pasta que la empresa tiene en la ría de Pontevedra no cuenta por ahora con ninguna ubicación alternativa. As Pontes alzó la voz para acoger una industria clave en el ciclo gallego de la madera por la transformación de eucalipto. El plan vinculado al concursó eólico quedó frustrado. Su alto coste, unos 500 millones, hace inviable el traslado.