A medida que se acerca el 22 de diciembre -fecha en la que Sacyr Vallehermoso podría tener que aportar más garantías para respaldar el crédito de 5.200 millones con el que compró el 20% de Repsol, lo que dependerá del valor de acciones de la petrolera en ese momento- y ante la escasez de pretendientes a ese paquete de las acciones, Lukoil percibe que puede mejorar las condiciones de la operación y obtener un precio más ventajoso. Para ayudar a crear la atmósfera adecuada, el presidente de la petrolera rusa, Vaguit Alekpérov, escenificó ayer en Moscú un cierto desinterés en la española e incluso advirtió, sin llegar a precisar: «Estamos aparcando el lanzamiento de importantes proyectos en el extranjero». «A día de hoy, no tenemos ningún acuerdo con Repsol», aseguró Alekpérov a un grupo de periodistas durante una conferencia sobre la responsabilidad social de las empresas rusas en tiempos de crisis. Según el patrón de Lukoil, la prioridad ahora será «tratar de conservar los proyectos [de prospección y explotación] en Siberia occidental y Yamal».
En su aparente campaña disuasoria hacia Sacyr Vallehermoso, los directivos de la petrolera privada rusa más importante podrían estar recurriendo a la táctica de propagar rumores sobre supuestas discrepancias de sus accionistas en relación con la conveniencia de desembarcar en Repsol.
En medios empresariales extranjeros se comentaba ayer que, dentro de Lukoil, no son pocos los que opinan que, en situación de crisis y ante el descenso del precio del crudo, es un disparate que se vaya a pagar más de 20 euros por cada acción de Repsol cuando su actual precio de mercado se sitúa en los 14,91 euros. Al parecer, tampoco se ve bien en el seno de la compañía rusa que se trate de reducir la representación de Lukoil en el consejo de Repsol por debajo de su aportación real.