Los especialistas auguran un goteo de concursos, que Solbes atribuye a la vuelta a la «normalidad» del sector

Natalia Bore

ECONOMÍA

El bum inmobiliario tenía fecha de caducidad, pero muchos de los gigantes del sector lo olvidaron y ahora están empezando a pagar su exceso de optimismo. Y es que el sobredimensionado endeudamiento de muchas de las constructoras y promotoras españolas no es asumible en la actualidad, en un contexto de crisis financiera y colapso del mercado del ladrillo. Así las cosas, los especialistas auguran que el cierre de este año, así como, al menos, el primer trimestre del próximo, estará marcado por un goteo continuo de suspensiones de pagos.

«El sector inmobiliario va a seguir siendo castigado por concursos el próximo año, por sus deudas y porque no se están vendiendo casas nuevas», señala Inés Landín, directora del Registro de Economistas Forenses, para añadir que «solo quienes no pagaron precios desmesurados por el suelo y quienes optaron por diversificar aguantarán el tirón».

Landín apunta más allá, al preguntarse cómo las promotoras «gigantes», con el patrimonio que poseen, han podido obtener los créditos que ahora las ahogan. «El castillo de naipes construido por muchas de ellas sobre unos activos insuficientes se está viniendo abajo», añade.

Con otras palabras, el ministro de Economía, Pedro Solbes, explicó lo mismo al definir ayer la situación como la herencia de unos tiempos «de bonanza, casi de exceso, en el sector de la construcción» y la posterior «vuelta a la normalidad». En cualquier caso, insistió en la necesidad, y en su deseo, de que el tejido empresarial español se mantenga «al máximo» y no se produzcan suspensiones de pagos, en las que el Gobierno no intervendrá, aseguró.

En contra de la intervención pública se mostró también Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos (IEE). «Solo somos partidarios de que se intervenga en instituciones financieras, para evitar riesgos sistémicos, pero en el tema inmobiliario, que cada palo aguante su vela. Es triste, pero estas cosas son así. Yo creo en el libre mercado. Así, que ajusten los precios de los pisos, a ver si se salvan vendiéndolos», señala.