La profundidad de la crisis no ha sido todavía medida. Y según Calzada es casi imposible hacerlo en estos momentos. Pero sí es viable tomar medidas urgentes. -Si es cierto que la bolsa se anticipa a los mercados, viendo cómo evolucionan las cotizaciones, ¿habría que concluir que el pronóstico del mercado sigue siendo más que nunca la incertidumbre? -Por supuesto, y durante el 2007 la bolsa anunció lo que pasaba. La bolsa anuncia siempre las cosas. De todos modos, el desconcierto de los inversores es real, porque no saben bien si esto va a ser un pequeño o un gran crac. Hay noticias contradictorias y de un día para otro cambian mucho los puntos de vista. -¿Debería el Banco Central Europeo corregir los tipos con mayor flexibilidad para estimular el consumo, aun a riesgo de disparar la inflación, o está haciendo lo correcto? -El problema apareció porque los bancos centrales dieron muchos créditos a intereses muy bajos. Ese fue el origen del problema. Por eso ahora no deberían seguir en la misma línea. Yo creo que están siendo prudentes. -¿Camina España hacia una recesión sin remedio? Y, si es así, ¿hay manera de evitar que el país pierda posiciones en el contexto económico internacional? -Lo que tengo claro es que tardaremos mucho en salir de este bache. Eso es seguro. A mí, la posición internacional no me preocupa demasiado. Prefiero pensar que el sistema de vida no va a cambiar demasiado. Lo que no es verdad es esa idea que algunos tratan de transmitir de que todo esto pasará solo y que se trata de un problema de los americanos. -¿Qué medidas políticas se deben adoptar en el contexto actual? -Primero, un acuerdo entre los grandes partidos. Hay que abordar modificaciones. Intentar insuflar tecnología en nuestras industrias, observar el sector servicios, que está inflado de personal, y adoptar medidas rápidas y certeras. El Gobierno de Zapatero tiene que tomar posiciones en este tipo de cuestiones, porque ahora no estamos haciendo nada, se nos está escapando el superávit y, desde el punto de vista del Estado, hay que bajar los gastos con urgencia para no entrar en un déficit público peligroso.