Aunque está lejos de ser un usuario habitual de la AP-9, Manuel Couce conoce bien lo que es abonar el peaje. Vive en Valdoviño y ayer por la tarde tuvo que ir hasta Ordes para ver a unos amigos. Utiliza la autopista porque es más rápido, pero la rapidez también se paga cara. Cada vez que cruza la vía tiene que abonar una cantidad que lejos de bajar lo único que ha hecho en los últimos años es subir. En qué manos esté Audasa es algo que, como explica, «me da igual, con tal de que sexa máis barata e baixen a peaxe, poden vir os americanos ou os que queiran, como se veñen os chinos».
Aunque conoce perfectamente que la red de autopistas gallegas es un juguete muy goloso para las compañías que quieran facturar una importante cantidad. «O problema que o de baixar a peaxe non o fan. Quereran comprar aqueles que queiran quitar uns bos beneficios», comenta.