Un juez joven, cercano y que no descarta interrumpir sus vacaciones para retomar el caso

A CORUÑA

Pablo González-Carreró Fojón, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña
Pablo González-Carreró Fojón, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña Kopa

Pablo González-Carreró Fojón, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña

15 feb 2023 . Actualizado a las 12:21 h.

Hace una semana Pablo González-Carreró Fojón, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña, apenas sospechaba que a su sala estaba a punto de llegar la solicitud del proceso concursal para la primera inmobiliaria de España, la mayor suspensión de pagos de la historia de España.

Para este magistrado santiagués de 46 años las preocupaciones hace siete días radicaban en apurar las gestiones antes del parón de agosto. Ahora tiene claro que existe la posibilidad de que interrumpa sus vacaciones, previstas para el próximo día 28, si el caso se complica o lo requieren instancias superiores. Si sucede, lo de menos para González-Carreró será truncar su descanso, sino hacerse con medios humanos y materiales. Además, tendría que activarse un proceso extraordinario.

El parón de agosto es obligado en este juzgado, el juez iba a aprovecharlo para ganar tiempo para reforzar su plantilla antes de septiembre, fecha para la que calcula que comenzará el proceso. De hecho, buena parte de las gestiones que realiza desde hace días van encaminadas a recabar apoyos de la Administración y estudiar el caso con los cinco funcionarios que lo rodean.

González-Carreró es un juez cercano, de los que sale a buscar él mismo lo que necesita a las mesas de sus colaboradores y suele dejar la puerta del despacho abierta. Tanto en la sala que ahora preside como en sus anteriores destinos -el Juzgado de Instrucción número 9 de A Coruña y sendos juzgados de Betanzos y Ourense- es muy conocido por romper con la imagen típica de magistrado. Solo se enfunda el traje y la corbata para las vistas y, probablemente, porque lo estipula el reglamento. El resto del tiempo, este juez acude al trabajo en vaqueros, con un estilo informal que incluye pulsera de cuero en la mano derecha. Tampoco fomenta las distancias. Tutea para recibir el mismo trato y dedica tiempo con afabilidad a todos los que le plantean dudas.

Con calma

El caso de Martinsa-Fadesa no le preocupa, pero tampoco le despreocupa. Todavía no dispone de toda la documentación para iniciar la causa y, de hecho, a última hora de ayer no le constaba que las tasas judiciales estuviesen abonadas -como dice la constructora desde el viernes-. Aun así, pasó la mañana pendiente de que llegase al registro el justificante del pago del que pende el inicio del proceso. El «más famoso» que le ha tocado en suerte, aunque deja claro que tal vez no sea el más complejo de los que ha manejado en este juzgado desde el año 2004. Es más, el pasado mes de mayo ya tenía más concursos de acreedores que en todo el año pasado y espera que la situación empeore por una causa que desvela sin eufemismos: «La crisis económica».