El presidente de la patronal pontevedresa cree que las dificultades se extenderán al 30% del sector en Galicia
04 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El enfriamiento del mercado de la automoción lleva tiempo arrimando la crisis a los concesionarios gallegos, pero la caída de ventas y matriculaciones de los últimos meses (en mayo fue del 25,2%, un punto por encima de la media nacional) ha aflorado los primeros problemas de solvencia y estructura financiera en algunas empresas.
El presidente de la patronal pontevedresa, José Manuel Fernández Alvariño, descendiente de una saga de profesionales de la venta de vehículos y socio del concesionario multimarca Carfer y de Fercom (un supermercado para los automóviles de compraventa), aseguró ayer que el 10% del sector en Galicia «ya está sintiendo las turbulencias» del mercado en sus cuentas de explotación. En su opinión, el 30% de estos distribuidores «podrían enfrentarse a problemas de subsistencia en el plazo de un año» si no se corrige esta tendencia negativa.
En la comunidad autónoma operan, según el INE, cerca de 900 concesionarios de vehículos, que emplean a casi 10.000 personas y facturan anualmente del orden de 2.000 millones de euros. Y el sector del automóvil (con fabricantes y empresas auxiliares incluidos) representa en Galicia el 20% del PIB industrial (18,75% del PIB gallego) y casi el 50% de sus exportaciones, con una facturación superior a los 7.000 millones de euros y alrededor de los 30.000 empleos.
En el caso de los concesionarios, sus márgenes de beneficio en los coches convencionales oscila entre el 1% y el 3% del precio final de estos vehículos (un porcentaje que supera el 5% en el caso de las marcas de alta gama). Pero la caída de ventas ha obligado a recortar estos márgenes para ganar competitividad. El problema está ahora en los contratos de objetivos firmados a finales del pasado año con los fabricantes. Las marcas obligan a los concesionarios a comprar un stock al mes, que los concesionarios pagan al contado mediante pólizas de crédito suscritas con entidades financieras. Pero la caída del consumo está provocando que entre un 20 y un 25% de estos coches no se vendan. Y los gastos financieros de los créditos comienzan a asfixiar a algunas de estas empresas.
La patronal de los concesionarios ha pedido a las marcas de coches que revisen los contratos en vigor y rebajen sus objetivos. Pero muchos fabricantes son reacios porque actuar así podría implicar otra revisión de las cifras de fabricación en algunas de las principales plantas de producción del mundo.
General Motors cierra plantas
El gigante General Motors reaccionó ayer a esta crisis de ventas, provocada en buena medida por la subida del precio de los combustibles, anunciando el cierre en los próximos dos años de cuatro plantas que producen camiones y vehículos todoterreno, incluida una en México. La firma aumentará la producción de vehículos más pequeños y con motores más eficientes. No está claro cuántos puestos de trabajo resultarán afectados por estos ajustes.
El presidente de GM, Rick Wagoner, dijo que la empresa subirá del 50 al 60 por ciento la proporción de automóviles en su lista de productos, en detrimento de las camionetas y vehículos todoterreno, y que los cierres de plantas ahorrarán unos 1.000 millones de dólares anuales.
El incremento del precio de los combustible durante los últimos meses ha hecho disminuir la demanda de vehículos todoterreno y camionetas en España, que tienen consumos muy altos, y ha aumentado el de vehículos híbridos y utilitarios.