La Unión Europea pide una «respuesta concertada» y «medidas coordinadas» para hacer frente a la situación
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió ayer en Roma a poner en marcha un paquete de medidas para luchar contra la crisis alimentaria mundial con un presupuesto de 500 millones de euros hasta el 2012. «No se puede asumir que haya países de la OCDE, países desarrollados, que reduzcan su colaboración y el dinero que destinan a los países más necesitados» en un momento como el actual, manifestó el jefe del ejecutivo español en el transcurso de su intervención en la cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que comenzó ayer en Roma. «Hay que globalizar con sentido común, añadió, al tiempo que sentenció: «Las palabras pueden ser todo lo bonitas que queramos, pero los fondos tienen que ser reales».
En su discurso, Zapatero insistió en la necesidad de poner en práctica políticas internacionales centradas en el fomento y la producción alimentaria. Además, el presidente del Gobierno anunció que España acogerá en otoño «una reunión internacional con el objetivo de confirmar la puesta en práctica del plan global de acción de la ONU y elaborar una carta de derechos de seguridad alimentaria».
Iniciativa parlamentaria
Todos los grupos parlamentarios españoles aprobaron ayer una proposición no de ley presentada por el grupo socialista que insta al Gobierno a buscar y encontrar soluciones útiles para luchar contra la crisis alimentaria mundial que padecen actualmente 37 países. «Es un tsunami silencioso que condena al hambre extrema a 860 millones de personas en el mundo y que puede extenderse a 1.200 millones en los próximos años en un contexto de cambio climático», aseguró el diputado Eduardo Madina, encargado de defender la proposición .
Según el director general de la FAO, Jaques Diouf, que ayer agradeció la rápida respuesta de España al llamamiento de la agencia de la ONU, son necesarios 30.000 millones de dólares anuales (unos 19.240 millones de euros) para asegurarle los alimentos necesarios para vivir a 862 millones de pobres. «Es importante entender que hoy ya no es el momento de las palabras, ha llegado el de los hechos», aseguró. Según Diouf, esos 30.000 millones de dólares anuales «permitirán descartar definitivamente el espectro de los conflictos motivados por los alimentos que se perfilan en el horizonte». Para Diouf, el problema de la seguridad alimentaria es «de índole política», se trata de una «cuestión de prioridades ante las necesidades humanas más esenciales».
Mientras tanto, el presidente de turno de la Unión Europea, el esloveno Danilo Turk, aseguró: «Afrontamos una crisis alimentaria muy grave que exige una respuesta concertada. Las medidas adecuadas deben tomarse de forma coordinada, el mundo tiene más necesidad que nunca del sistema de Naciones Unidas».
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