El sueño de papel de la primera potencia forestal

M. E.

ECONOMÍA

Nunca un sueño consumió tanto papel como el que sigue acariciando la primera potencia forestal de España. Alguien dijo una vez que fabricar papel es algo tan natural en Galicia que lo que resulta extraño es que todavía no se haya hecho.

Pero se está en ello. Y quizás, la ocasión que se presenta ahora podría ser la definitiva si se eligen bien el escenario y los compañeros de viaje.

El apoyo del Gobierno gallego no solo parece garantizado, sino que el Ejecutivo de Emilio Pérez Touriño anima a Ence a emprender de nuevo la aventura de cerrar el ciclo de la pasta en una comunidad que pasó, en apenas un año, de ser bandera de un prometedor futuro a la última de la fila de su plan estratégico para los próximos tres años. Para el que, dicho sea de paso, se garantizó el pasado mes de abril un soporte financiero de 1.225 millones de euros. La espada de Damocles que pesa sobre su fábrica de Lourizán (Pontevedra) tiene algo que ver en el éxodo emprendido por Ence hacia Asturias, pero no todo.

Un emporio

En una negociación con «tantas caras» -como definió recientemente el presidente de la Xunta el asunto Ence- ahora también están en juego las energías alternativas y el mercado de los derechos de emisiones de CO2. De prosperar los acuerdos, estas dos últimas líneas se sumarían a la producción de pasta de celulosa y al cierre del ciclo productivo con una papelera en un nuevo y gran complejo industrial. Un emporio que acabaría con los dolores de cabeza que desde hace años les provoca su planta pontevedresa, donde la producción solo está garantizada durante la próxima década. O, en el peor de los casos, hasta el 2011, fecha límite, a priori, para la Consellería de Medio Ambiente, responsable de prorrogar o no una licencia verde -la Autorización Ambiental Integrada-, sin la cual no es viable legalmente funcionar en la UE.

El lema del Grupo Empresarial Ence bajo la batuta de Juan Luis Arregui, -cuyo acrónimo dejó de corresponder en el 2006 al de Empresa Nacional de Celulosa para pasar a significar Energía y Celulosa- es el siguiente: «Hacer crecer el bosque y crecer con él».

Quizás desde que en 1974 se comenzó a pergeñar la primera de las hasta ahora cinco frustradas papeleras proyectadas en Galicia, hubo muchas hojas que no dejaron ver el bosque. Pero puede que ahora empiece a despejarse un futuro que tuvo su última oportunidad cuando Ence y Georgia Pacific estuvieron a punto de cubrir un importante nicho -el del papel tisú- y dejar en Galicia un mayor valor añadido. No pudo ser. Una equivocación del pasado había colocado a la pastera en el peor de los escenarios.