Desde que Nescafé abriera la espita con su «sueldo para toda la vida», muchos han seguido su estela, casi imprescindible en época de vacas flacas, donde el consumidor se lo piensa dos veces antes de meter un producto en la cesta de la compra. Y dado que de comer no se puede prescindir -aunque Danone regalaba 2.000 euros al día a los consumidores de su línea de yogures desnatados-, los primeros en resentirse son los gastos menos «esenciales», como el ocio y el turismo, por lo que las estrategias para captar clientes se afinan aún más.
Viajes Marsans
, por ejemplo, publicitaba el regalo de un televisor de pantalla plana por la reserva anticipada de un viaje al Caribe o un crucero, mientras que Halcón Viajes ofrece descuentos de hasta un 15% en las vacaciones de verano, reservándolas antes del 31 de mayo.
Pero hasta ahora no todos se han apuntado a la política de las ofertas. Es el caso de las grandes distribuidoras, que precisamente por tener como forma de venta las ofertas periódicas no han introducido cambios adicionales. En cualquier caso, la gran distribución -a través de su patronal, Anged- afirmaba recientemente que no descartaba bajar los precios «de forma sensible» antes de final de año, y más allá de las campañas concretas, si el consumo sigue de capa caída. Otro ejemplo: Zara impulsa su cadena de outlets, Lefties .