Sebastián explica que será «razonable», pero compatible con una situación de necesitad de ahorro energético
Una vez ganadas las elecciones, al Gobierno ya no le parece una locura subir el recibo de la luz como piden desde hace años las eléctricas. Al menos, tomará «en mucha consideración» la propuesta de incremento de tarifas que en junio le envíe la Comisión Nacional de la Energía, según anunció ayer el nuevo secretario general del ramo, Pedro Marín. La última vez que los técnicos de la CNE calcularon cuál debería de ser el aumento tarifario necesario para contener el déficit que ha acumulado el sector en los últimos diez años fue en diciembre pasado. Y la conclusión fue que tendría que estar entre el 19 y el 30%, dependiendo del tipo de consumidor (para el doméstico la recomendación era del 20%).
Entonces, el Ministerio de Industria dirigido por Joan Clos admitió que la tarifa para los hogares debería de haber subido, en la primera revisión del 1 de enero, un 12%, pero que al final se decidió un incremento sensiblemente menor (3,3%) por «responsabilidad política». Durante el 2007, el Consejo de Ministros echó por tierra dos intentos de Clos por revisar los precios al alza, y en marzo pasado renunció de nuevo a incluir otro incremento en la propuesta tarifaria de abril.
La intención del vicepresidente Económico, Pedro Solbes, es corregir durante la presente legislatura la tendencia deficitaria que ha llevado al sector a acumular un desfase de casi 15.000 millones de euros (lo cual supone que cada cliente doméstico debe de media a las eléctricas 329 euros, que tendrá que devolver mediante recargos en el recibo de la luz durante los próximos veinte años). No obstante, el arranque del segundo mandato de Zapatero ha coincidido con una coyuntura económica difícil y con los precios desbocados.
Pese a todo, el equipo del nuevo ministro, Miguel Sebastián, parece decidido a solucionar un problema endémico del sector eléctrico español pese a que para ello haya que adoptar una medida tan impopular como subir el recibo de la luz.
En esta línea, Pedro Marín afirmó ayer que la propuesta de la CNE sobre las tarifas que entrarán en vigor el próximo 1 de julio, que «se mantendrá en línea de las hechas en los últimos informes», será tomada «en mucha consideración». El secretario de Energía indicó que las medidas adoptadas en la legislatura anterior para acabar con el déficit «fueron insuficientes», y que para solucionar el problema habrá que tomar «alguna iniciativa adicional».
Las palabras de Marín causaron un gran revuelo en el sector, que reclama subidas de hasta el 28% para que el déficit deje al menos de engordar. A última hora de la tarde, Miguel Sebastián matizó a su segundo y garantizó que el alza prevista para el verano será «razonable». Preguntado por la posibilidad de que ronde el 20%, el nuevo ministro aseguró que no le parece razonable. No obstante, recordó que la subida deberá de ser compatible «con una situación de necesidad de ahorro energético», y con «las inversiones necesarias para garantizar la calidad del suministro».
La de junio será la primera vez que la CNE haga una propuesta de revisión tarifaria como tal, puesto que hasta ahora el regulador energético se limitaba a emitir su opinión sobre los borradores de orden ministerial que le enviaba el Ministerio de Industria.
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