El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, aprovechó ayer el consejo de administración en el que se repasaron las cuentas del 2007 para anunciar que en noviembre se abrirá la planta portuguesa de Mira. La instalación, en la que se ha invertido 135 millones de euros, será la mayor planta de rodaballo del mundo. En su primer año producirá 3.500 toneladas, lo que la convertirá en la más activa del grupo para esta especie, por encima de las 3.000 toneladas que factura la planta ampliada este año en el municipio gallego de Xove.
Pescanova adelantará la segunda fase de obra en Portugal para aumentar la producción en Mira hasta las 7.000 toneladas en julio del 2009. Una posterior ampliación dejará la nave en condiciones de producir 10.000 toneladas anuales de rodaballo.
Fernández de Sousa recordó que el proyecto de Mira se ejecuta con tres años de retraso, «por una decisión política de la Xunta, que impidió su puesta en marcha en cabo Touriñán». El presidente del grupo alimentario criticó que el Gobierno gallego anulase el proyecto de Pescanova por ocupar un espacio de la Red Natura cuando, ahora, el plan sectorial de la Xunta acepta varios proyectos en este mismo territorio protegido. «Falta un año para terminar la legislatura -añadió- y Galicia todavía no tiene plan sectorial de acuicultura».
Pescanova cerró el 2007 con un beneficio neto de 25,1 millones de euros (creció un 11,1%) y una cifra de negocio de 1.293,4 millones de euros (un 14,1% más que en el 2006). Ayer, el consejo aprobó el reparto de 5,8 millones de euros en dividendos entre sus accionistas, a razón de 0,45 céntimos por título. Se podrán cobrar a partir de mayo.
El presidente del grupo señaló que la diversificación de los mercados de Pescanova, que factura 694,7 millones en España y casi 610 en el resto del mundo, evita que la firma acuse la crisis que arrastra la economía española desde mediados del año pasado. El consumo de proteína de origen marino ha crecido un 15% en los últimos años, mientras la población mundial lo ha hecho un 6%. «En tiempos de crisis -dijo Fernández de Sousa- los productos más baratos y básicos se siguen consumiendo».
También pronosticó que el 2008 será un año «de crecimiento» para la compañía, que tiene ya decididas sus inversiones en nuevas plantas en todo el mundo y sigue abierta a comprar sociedades para aumentar sus mercados «siempre que haya buenas oportunidades».
El pasado año, el grupo manejó 210.000 toneladas de pescado de extracción salvaje y casi 64.000 toneladas de acuicultura (25.000 de langostino, 35.000 de salmón, 900 de tilapia y 3.000 de tonelada). La idea es mantener la pesca en ese nivel y aumentar la acuicultura por encima de las 200.000 toneladas en cinco años.