El Reino Unido empieza a seguir el ejemplo crítico danés. De allí asoman algunas voces que dudan de si valdrá la pena tanta energía alternativa a costa de destruir una fotografía en la campiña. Las costas británicas recibirán el mayor impulso europeo dentro del sector eólico marino, y se instalarán plantas de 800 megavatios. Le siguen directamente Dinamarca (200 megavatios) y Suecia (140). Galicia, de momento, parece descartar la creación de parques costeros, pero quizás debería meditar la idea. El Tribunal Superior de Xustiza dictó una sentencia el año pasado en la que obliga a modificar el proyecto de dos parques eólicos promovidos en Paradela (Lugo), al entender que generaban un impacto en el núcleo y dañaban el negocio de una casa de turismo rural.
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