Albergará cerca del 10% de la potencia eléctrica europea de nuevos aerogeneradores en los próximos dos años
En sus más de 20 años en la UE, Galicia ha liderado a Europa en percepción de fondos estructurales, en buques desguazados y en multas por exceso de producción láctea. Pero nunca hasta ahora había asumido un papel protagonista como actor económico clave en una de las estrategias europeas con más expectativas de futuro.
Gracias al viento y a la apuesta por la energía eólica, Galicia permitirá que España encabece el proceso de implantación de energías limpias en la UE, una política prioritaria en la agenda de los Veintisiete para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, acotar las consecuencias del cambio climático y desarrollar un modelo energético seguro, sostenible y ecológico.
Cumbre eólica
Según datos ofrecidos por la Conferencia Eólica Europea, la cumbre del sector que se celebra desde ayer y hasta el jueves en Bruselas, España será el país de la UE que más potencia eólica instale en los próximos dos años, ya que construirá parques de aerogeneradores con una capacidad de 4.800 nuevos megavatios. Y más de 2.300 se instalarán en Galicia, la sexta potencia eólica mundial solo por detrás de Estados Unidos, la India, Alemania, España y Dinamarca.
Esa cifra representa cerca del 10% de toda la nueva capacidad que la UE instalará entre el 2008 y el 2010, y ahorrará una cantidad de CO2 equivalente a la que emitirían 700.000 coches durante un año. Pero, pese a esa condición de liderazgo, Galicia parece haber renunciado de momento a convertirse en ejemplo y referencia para el resto de europeos, ya que ayer no había ni un solo representante gallego entre los más de 200 exhibidores que participan en la Conferencia Eólica.
La cita se celebra todos los años en distintas capitales de la Unión Europea, y en su convocatoria de Bruselas ha reunido a más de 3.000 expertos, instituciones, sociedades e industrias pertenecientes a medio centenar de países, desde investigadores, constructores y proveedores de tecnología hasta asesores y consultores especializados en financiación. «El carbón fue la energía del siglo XIX y el petróleo la del siglo XX. La energía del siglo XXI será la eólica», auguró durante la presentación del evento el ministro belga de Clima y Energía, Paul Magnette. Su país tiene una extensión apenas un poco mayor que la de Galicia, pero sus instalaciones eólicas apenas representan el 10% de la producción gallega.
Pieza clave
Lo cierto es que Galicia se ha convertido en pieza clave del proyecto europeo para reducir un 20% en doce años las emisiones de CO2, sustituyendo la generación de electricidad con combustibles fósiles por fuentes limpias. La idea es llegar al 2050 con un 50% menos de polución que en 1990, para evitar que la temperatura del planeta suba dos grados de media con respecto a los niveles preindustriales, listón a partir del cual los científicos auguran un colapso climático catastrófico. «Ese objetivo requiere una sustancial contribución de la energía eólica», resumió ayer el comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs.
De momento, la Comisión Europea ha repartido las obligaciones entre los estados miembros para que el conjunto de los Veintisiete reduzca sus emisiones un 20% en el 2020: desde el 13% de renovables de Malta hasta el 49% de Francia, pasando por el 20% de España, que la obligará a a duplicar su capacidad eólica.
Reclamaciones
Pero la industria europea reclama más ambición, y asegura que se puede llegar al horizonte del 2030 con más de 300.000 megavatios de potencia eólica instalada en el territorio de la Unión Europea. Esa meta podría evitar la polución que producen anualmente más de 400 millones de coches.
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