Un sector con 320 millones de euros para salvar la crisis

M.Á.R.

ECONOMÍA

El nuevo grupo conservero impulsado por Jove y Peña nace en un momento delicado para el sector, pendiente de una reconversión tecnológica y de mercado. Una decena de las 67 conserveras gallegas producen más del 80% del total regional. Estos grandes grupos llevan meses trabajando en el nuevo asalto al mercado.

En el plazo de un año, las principales compañías revolucionarán sus envases sustituyendo las tradicionales latas por recipientes adecuados para la conservación de comidas preparadas y dietas sanas, elaboradas siempre a partir de los productos del mar. Ese es el gran reto, en buena medida ya desarrollado. En la actualidad, la gama de nuevos productos pesa ya un 8% en el stock total del sector gallego.

La gran amenaza continúa siendo la invasión del atún asiático en Europa, el principal mercado de la producción conservera española. La UE plantea una reducción de los aranceles del 24% al 7% para las latas que lleguen de Tailandia, Corea, Filipinas o el sur de China. Y el atún copa ahora más de un 60% de la producción total conservera en Galicia.

El pasado año, Europa recibió 110.000 toneladas de atún procedente de Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas. Con aranceles del 27%, las latas orientales se vendieron en los supermercados hasta un 30% más baratas que las fabricadas en Galicia. Sin esas tasas, los asiáticos colocarían sus productos en Europa a mitad de precio.

Riesgo de deslocalización

Los empresarios del sector admiten que en el caso de que las firmas gallegas fabricaran en Asia, el coste de producción llegaría a ser hasta un 30% inferior. La amenaza de deslocalización parece evidente. Aunque la patronal insiste en que su apuesta por Galicia es firme y aunque parte de la producción se trasladase a otros países, las fábricas y los empleos locales estarían garantizados con las nuevas producciones de valor añadido y alta calidad.

La Xunta presentó hace ya meses un plan estratégico que prevé invertir 320 millones hasta el año 2013. Los objetivos de las empresas pasan por aumentar la facturación entre un 4% y un 4,5% anual; mejorar la productividad a un ritmo del 3% anual; e incrementar el valor añadido bruto del conjunto de las empresas gallegas entre un 4% y un 4,3% cada año.

Durante los próximos cinco años, las conserveras gallegas prevén volcarse en el asalto a los mercados extranjeros. La intención es ganar más vendiendo fuera que haciéndolo en España.