Esta operación, apuntada por algunas fuentes, implicaría que EDF se haga con el 25% de Iberdrola tras el 9-M. Ese paquete, sumado al 12,2% que controla ACS y al otro 12% de la caja vasca BBK, permitirían desalojar de la presidencia de la eléctrica vasca a Ignacio Sánchez Galán. Tomada Iberdrola, Pérez y Gadonneix pactarían un intercambio de activos por el que el grupo galo saldría del capital de Iberdrola a cambio del 45,3% que ACS posee en Unión Fenosa, y de la toma de control de Scottish Power, que incluso podría acabar integrada en la gallega. Esta teoría se soporta en el gran interés del gigante francés por entrar en el negocio del gas, una de sus actuales carencias. El tercer grupo energético español (Fenosa) sería dirigido por una empresa controlada casi en un 86% por el Estado francés.