«El grupo francés EDF no es bienvenido para nadie, y ACS es nuestro mayor competidor, que vigila por sus propios intereses y no por los del resto de los accionistas». En estos duros términos se despachó ayer Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, acerca de las empresas que han puesto sus ojos en la eléctrica española para conquistarla, como el gigante galo; o fusionarla con otra, como pretende el grupo constructor y de servicios. «Para campeón energético español ya estamos nosotros», desafió.
Más aún. Si, como consecuencia de los «ruidos, rumores, dimes o diretes» en el mercado, operaciones como la compra de Energy East se vieran retrasadas, la dirección de la eléctrica llevaría a sus inspiradores a los tribunales.
Iberdrola consiguió en el 2007 un resultado récord de 2.353,7 millones de euros, el 41,8% más, y un resultado bruto de explotación que avanzó el 42,4% hasta los 5.538 millones. En la presentación de estas cuentas, el presidente atribuyó tan fuerte progresión al éxito de la integración de Scottish Power. Una fusión «de carácter amistoso», subrayó, para contraponerla a los intentos de quienes aspiran a hacerse con la eléctrica sin el consenso de sus actuales ?administradores.
La resistencia que ofrece el presidente de Iberdrola a un intento de fusión hostil -lo que puede frustrar las expectativas de opa- y el resultado de Renovables lastraron la cotización de la compañía. En una jornada bajista, en la que el Ibex 35?cedió el 1,43%, Iberdrola cayó un 0,97% para cerrar a 10,17 euros, mientras que la filial de Renovables perdió 6,97% y quedó en 4,27 euros.
Líder mundial
Galán insistió, en su presentación de resultados a los medios, en la gran dimensión alcanzada por Iberdrola, y en el carácter de líder mundial que ha adquirido con su diversificación. En el 2008, los negocios internacionales ya supondrán una contribución del 50% al resultado bruto de explotación.
El máximo responsable de EDF declaró que solo entrará en Iberdrola si es bienvenida y cuenta con la bendición de las autoridades locales. Galán se lo dejó claro: el grupo energético francés «no es bienvenido en el ámbito político, ni en el sindical, ni en el territorial, ni en el social», dijo.
Sobre ACS, accionista de Iberdrola con una participación que llega al 12% entre directa y derivados, Sánchez Galán fue, si cabe, más contundente, tras dar a entender que la participación y actuación del grupo constructor y de servicios son las propias de un «especulador». Por eso, y porque la constructora está haciendo «lo contrario de lo que anunció», Iberdrola ha pedido a la Comisión Nacional de la Energía que le revoque los permisos concedidos.