«Una piedra de 5 kilos me dio en la cara, perdí el control del tráiler. Era el fin, pero logré pararlo en el arcén»
ECONOMÍA
Horacio Lazo Torres, un «cubano español», como él mismo se define, vivió la muerte de cerca. «Junto con mi señora, Maritza González, que me acompañaba en el viaje», aclara. Conducía un tráiler de la compañía coruñesa de transporte Amorín cargado de fruta hacia A Coruña. Pero a la altura de Bahamonde, en la provincia de Lugo, una piedra de aproximadamente unos cinco kilos de peso entró por la ventanilla del camión y le golpeó en la cara. «Pensé que había llegado mi hora», subraya entre lágrimas, mientras se recupera en el hospital materno infantil de A Coruña.
-¿Cómo se encuentra?
-¿Físicamente? Con mucha esperanza en los grandes médicos de este hospital. En unas tres hora de quirófano lograron reducirme una fractura del pómulo y otra del arco del ojo. También me corrigieron una fractura del óptico inferior. Incluso me han dicho los doctores que se vieron obligados a colocarme unas placas de titanio.
-El grave incidente ocurrió en la madrugada del miércoles...
-Sí. Conducía desde Madrid hacia A Coruña. Pero cuando me encontraba a la altura de la autovía entró una piedra por mi ventanilla...
-Le pegó de lleno.
-Mire cómo estoy [señalando su cara destrozada]. Fue tan fuerte el golpe que perdí totalmente el control del vehículo. Aún ahora no puedo recordar cómo logre hacerme con el control del tráiler [y Horacio se queda pensando].
-Pero lo logró.
-Sí. Pude llevar el camión hasta el arcén, seguramente con la ayuda de Dios, y sobre todo, pensando en que a mi lado llevaba a la persona que más quiero, mi mujer [y Horacio besa a Maritza, su esposa, con lágrimas en los ojos].
-Y una vez que logró detener el camión en el arcén, ¿qué hizo?
-Mi mujer me ayudó a salir del tráiler y me tapó con una manta. A los pocos minutos llegó la policía. Me atendieron muy bien. Llamaron a un hospital. Es una verdadera pena que se haya llegado a esta situación