Caja Madrid ganó 2.861 millones de euros en 2007, un 177% más, porque los 2.330 millones de jugosas plusvalías obtenidas de la venta de Endesa se sumaron a los positivos resultados ordinarios del ejercicio. Sin extraordinarios, el beneficio atribuido al grupo ascendió a 1.442 millones, con avance del 40%.
Pero los tiempos han cambiado y ante los vientos de crisis internacional que soplan, la entidad ha destinado 700 millones a reforzar su solvencia. Su capital básico ya alcanza el 8,2%, algo especialmente difícil de conseguir en una caja, que no dispone del recurso al mercado. Miguel Blesa, presidente de la caja de ahorros, aseguró que esa decisión se ha tomado de forma totalmente voluntaria, si bien está en línea con las recomendaciones del Banco de España y del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro, Juan Ramón Quintás. «Sin las plusvalías de Endesa no hubiéramos constituido esa provisión», aseguró.
Blesa resumió los logros de 2007 -un volumen de negocio que supera los 257.000 millones, un 13% más; fuerte impulso del crédito a las empresas, con avance del 24% y liderazgo de las imposiciones a plazo, que crecieron el 38%- sin ocultar los efectos adelantados de la desaceleración, y de la reorientación de la actividad. El crédito a promotores todavía creció a un ritmo del 16% -prácticamente la mitad que un año antes- mientras el finalista de vivienda lo hizo un 8%. «Nadie habla de cerrar el grifo al inmobiliario», aseveró el presidente de Caja Madrid. Pero reconoció a continuación que las ventas de sus clientes inmobiliarios se han reducido en un 50%.
En el conjunto del negocio, la morosidad de la entidad trepó al 0,9% desde el 0,62% en términos comparables. Miguel Blesa recordó que el Banco de España ha cambiado los criterios -ahora, un impago de 90 días supone considerar morosa la totalidad del crédito-, pero también alertó de un futuro bastante más sombrío. «Cuando los morosos llaman, suelen entrar en tropel», advirtió.
Blesa reconoció que la entidad negocia con British Airways el futuro de Iberia en su condición de accionista de referencia, e insistió en que no entra en los planes de la entidad la constitución de una corporación industrial según el modelo de La Caixa. Elogió a Manuel Pizarro como «persona de gran valía», al tiempo que rechazó cualquier apuesta política.
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