La española Repsol-YPF asegura que ya vende en el mercado interno el 90% de lo que produce en el país
La venta de fuel reporta cada año al país andino más de 4.000 millones de dólares
En una muestra más de la delicada situación energética que atraviesa Argentina, el Gobierno anunció ayer su decisión de prohibir a Repsol YPF y al resto de petroleras instaladas en el país la exportación de combustibles líquidos, gasolina y gasoil al tiempo que ordenó que los precios de estos productos vuelvan a los precios que tenían el pasado 31 de octubre. De esta forma Argentina ha decidido interrumpir un negocio de casi 4.000 millones de dólares anuales por un tiempo indeterminado que dependerá de lo que decida el Ejecutivo.
La intención es que ese el combustible se vuelque en abastecer al mercado interno, que sufre un grave déficit de productos energéticos y un aumento considerable de precios, según han denunciado funcionarios de distintas provincias argentinas y expendedores.
La Secretaría de Comercio Interior, que dirige Guillermo Moreno, ya funcionario con el Gobierno de Kirchner y polémico por su estilo ordinario y violento de negociar, argumentó que las petroleras dan prioridad a la exportación y no están satisfaciendo adecuadamente la demanda local.
Esta medida también repercutirá en las arcas del Estado ya que dejará de percibir ingresos las retenciones que las petroleras hasta ahora pagaban por sus exportaciones.
Las operadoras aún tenían en la exportación de productos refinados un nicho de negocio en un mercado devastado por las continuas regulaciones. El pasado mes de noviembre, el Gobierno argentino ya aumentó del 5 al 35% el impuesto aplicado a la exportación de gasolinas y del 45 al 60% en el caso del crudo, medida que justificó por el alza en el precio internacional del barril.
Moreno se reunió el pasado lunes con los directivos Repsol YPF y del resto de las petroleras para darles a conocer la decisión, que ya estaba tomada sin previa consulta. «De ahora en adelante, no habrá más permisos para vender al exterior. No hay ninguna resolución. No se darán permisos, y nada más», resumió el funcionario.
Entre los analistas del sector energético se repiten las críticas a la medida. «El consumo interno está desbocado. Sube a razón de un 20% anual y con los precios más bajos será aún peor», aseguró un consultor, mientras que otro dictaminó que «va a haber un problema en la venta mayorista de petróleo, ya que se acentuará la reducción de ingresos de los refinadores, y estos buscarán trasladársela a los productores».
La petrolera hispano-argentina Repsol YPF se mostró ayer dispuesta a colaborar con el Gobierno argentino para garantizar el suministro de combustible en el país y recordó que el 90% de la producción de los yacimientos argentinos de su propiedad se destina al consumo interno del país.
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