La Comisión de la Energía plantea que en el recibo de la luz figure la deuda «por consumos pasados» del cliente

M. J. Alegre

ECONOMÍA

En plena crisis eléctrica, con las empresas enfrentadas al Ministerio de Industria por los recortes que este ha introducido en sus ingresos y la ?-a su juicio- corta subida de tarifa del 3,3% que quiere aplicar el próximo 1 de enero, la Comisión Nacional de la Energía propone que en el recibo de la luz figure la deuda «por consumos pasados» del cliente. Quiere que cada usuario conozca que más de un 5% de la cantidad que abona cada dos meses no responde a la financiación o el mantenimiento de la red ni al consumo realizado, sino al pago de la hipoteca acumulada desde el 2000.

El Ministerio de Industria se ha propuesto -si las elecciones confirman a los socialistas en el poder- liquidar el déficit de tarifa, o diferencia entre los costes incurridos por las compañías y los ingresos obtenidos, en el plazo de tres años. En el 2007, las cosas han ido razonablemente bien, porque ha habido viento, el consumo se ha moderado y el precio de los derechos de emisión de CO2 se ha hundido. Así que el agujero tarifario quedará limitado a unos 800 millones de euros. Pero las previsiones para el 2008 elevan el déficit de ese año a 4.800 millones de euros, que se sumarán a los 10.000 millones de deuda acumulada. Único alivio al reintegro por parte de las eléctricas de los 1.440 millones generados por los derechos gratuitos de emisión. Y una complicación adicional: la desconfianza de los mercados de dinero ha abortado un primer intento de la Comisión Nacional de la Energía de colocar la deuda entre las entidades bancarias para su financiación.

De cara al futuro, para suprimir el déficit tarifario en cuatro años, Industria está empezando a aplicar un cambio radical en la estructura de la tarifa. Separa, por un lado, la parte dedicada a financiar y mantener las redes; por otro, la que responde a la evolución de los costes de las materias primas.

Considera lógico que el consumidor financie infraestructuras a largo plazo, y cree aceptable subir algo más de lo que correspondería el precio del combustible cuando lleguen tiempos de bonanza. En un año húmedo -y alguno lo será, como lo fue el 2004- podría aplicarse un incremento algo superior, y así enjugar el déficit residual.

¿Tienen sentido todos estos cambios en plena liberalización? ?Aunque con otro nombre, la tarifa eléctrica va a continuar. Es de esperar que unos 24 millones de clientes domésticos y del pequeño comercio se mantengan en la tarifa de último recurso, que se decidirá tomando en cuenta los costes de las actividades reguladas y la variación de las materias primas.