El Gobierno insta a la contención de precios en la campaña navideña

J. A. B.

ECONOMÍA

El Gobierno instó ayer a la distribución comercial y a los productores a contener los precios de los alimentos para que no se «dispare» el gasto navideño, como apuntan las organizaciones de consumidores, que prevén que el desembolso familiar se incremente hasta un 30% respecto al año pasado sobre una cesta de contenido similar. En este sentido, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recomendó que se busquen alternativas, pues «son muchas las tarifas que no han subido y hay productos de sustitución».? Otra cosa es que las familias españolas estén dispuestas a cambiar, por ejemplo, el cordero ya habitual en las cenas de Nochebuena o Nochevieja por el conejo, como sugirió el secretario general de Agricultura, Josep Puxeu,... eso sí, con cierta trampa, porque lo hizo después de presentar en público una campaña de promoción de este último producto. Los precios en este sentido no admiten comparación, ya que el kilo del segundo costaba en noviembre pasado unos 5,8 euros, cuatro menos que el primero y nueve por debajo de la carne de ternera de primera, otro de los platos preferidos por los españoles para el menú navideño.

Puxeu abogó por que a lo largo de la cadena de valor de los alimentos se «compriman» los precios, a fin de que los nuevos repuntes en el coste de las materias primas no se trasladen, al menos a corto plazo, al bolsillo del consumidor, como teme que ocurra el Banco Central Europeo (BCE). ? Los últimos datos oficiales revelan que el precio de los cereales se elevó un 55% en España solo en el tercer trimestre -tres puntos básicos por encima de la media comunitaria-, algo que los ha «instalado» en cotas «muy superiores» a las de hace un año. Por ello, insistió en «las llamadas a la moderación y a la contención en todos los frentes y aspectos» que, según él, dieron algunos resultados con la leche, cuyo coste volvió situarse por debajo de un euro el litro.

«Equilibrar» la cesta

Desde el Gobierno se animó también a los consumidores a «seleccionar bien lo que compran» y a comparar las tarifas de distintos establecimiento, amén de buscar alternativas para «equilibrar» la cesta de la compra «en unos momentos de máximo consumo, a veces alocado». Hace algo más de un año se produjo algo parecido, entonces con el aceite de oliva, que acumulaba un encarecimiento superior al 44% en apenas 24 meses, por lo que se presentó al aceite de girasol como una clara opción más barata, hasta el punto de llegar a arrebatar al primero una quinta parte de su cuota de mercado.

Situación contraria

Ahora, la situación es justo la contraria. Desde el verano, el aceite de girasol ha aumentado su precio más de un 29%, mientras que el de oliva se ha abaratado un 18%, aquí sumados los datos de los últimos doce meses. Es el resultado de una campaña (2006/2007) «tranquila», en la que gracias a una producción elevada (1,1 millones de toneladas) y a las existencias iniciales ha habido una disponibilidad de 1,4 millones de toneladas, margen suficiente para que no haya sorpresas y sí «estabilidad» en los precios. Ello, sin embargo, no evita que se registren diferencias de hasta el 20% (entre 60 y 70 céntimos) según la marca (desde las blancas a las líderes) y el establecimiento comercial elegido por el consumidor para realizar la compra.

Advertencia del BCE

Las sugerencias del Gobierno español coinciden con la publicación, realizada ayer, del boletín mensual del BCE correspondiente a diciembre, en el que la máxima autoridad monetaria europea advierte a los consumidores de la zona euro de que las cantidades que se pagan por algunos alimentos van a seguir incrementándose más a corto plazo.

El Banco Central Europeo asegura en un artículo que los costes de producción se van a trasladar al precio de venta, como sugieren los datos disponibles del mes de noviembre. Por ejemplo, la entidad prevé un posible importante encarecimiento de la carne debido «al reciente fuerte incremento de los gastos de producción de los piensos»